El Partido Reformista Social Cristiano hoy parece, por fin, estar dando sus últimos manotazos de ahogado. Aunque luzca aventurero adelantarnos a una posible desaparición, luce incuestionable que ahora, con la pérdida de su único activo, la cantidad de sus votantes, el PRSC carece de valor para quienes lo mantuvieron bajo respiración asistida todos estos años. Su degeneración en la irrelevancia numérica, más que una especie de desgracia para la democracia dominicana, como seguro le pintarán sus otrora cabecillas y algunos cínicos políticamente correctos, será una bendición para un país que se ha caracterizado por la debilidad institucional de sus partidos.
Las recientes encuestas ubican al PRSC como la cuarta fuerza política, detrás de los candidatos alternativos de siempre, marcan el inicio del fin de la novela patrocinada por el PLD y el PRD, que, como una mala, de esas venezolanas, involucró un patético trío de amor. Manosearon y coquetearon con el reformismo como si éste fuera una prostituta, hasta que ella, embriagada de tanto cariño, se entregó y entregó hasta que finalmente se devaluó.
Las prostitutas caras no son las que a más clientes se les ofrecen y con mayor frecuencia, sino las que tienen la inteligencia de elegir a quién y cómo entregan sus dotes. Las primeras van a parar a la bolita o por la Plaza de la Salud, y allí está hoy haciéndoles compañía el Partido Reformista.
El reformismo dejó de ser una alternativa viable desde 1994, cuando Balaguer aceptó una no reelección y admitió excluirse del proceso electoral hasta el 2000, cuando ya la salud le iba a impedir competir con la fortaleza que le caracterizaba. 22 años gobernando dejaron una resaca de poder que resultó insuperable para ese partido, y se entregaron, siempre con el propósito de estar cerca de lo que tuvieron por tanto tiempo.
Y, sin sonrojarse, PLD y PRD, otrora abiertos opositores del balaguerismo, admitieron a esa rémora subsistir a cambio de su apoyo, no por ideales ni principios, únicamente por los números, atractivos en su tiempo, un 20% o 10% decisivo, pero ni el PRD ni el PLD supieron medir el costo en sus gestiones de la presencia reformista, algo que terminó (o terminará) costándoles cuotas de poder en el mediano plazo.
Aunque me sobrecoge la alegría saber que en lo adelante el PRSC, un insulto a los que nos consideramos conservadores, no podrá seguir chantajeando con sus números para hacerse ver atractivo. Después de todo, con un 2% y en franco declive, no es mucho lo que puede aportar. Admito cierta reserva de la aniquilación total, ya que la irrelevancia del Reformista solo puede profundizarse en la medida que los alternativos crezcan, y estos últimos no lucen los suficientemente cohesionados para preservar su ímpetu por 4 años y dar la estocada inmediata que tanto deseo para el PRSC.
De todos modos, adiós Partido Reformista Social Cristiano, puedes morir tranquilo sabiendo que el país estará mucho mejor sin ti. Solo espero que la mentalidad de tus líderes que terminarán formando tienda en los otros partidos, no se propague como virus en éstos, y podamos, por fin, darnos el lujo de una forma de hacer política medianamente decente.

