Opinión

Adivina adivinador

Adivina adivinador

No se necesita un trujillometro para adivinar. Angelita Trujillo, producto familiar del tirano, reina de cartón de su reinado, no puede menos que defender a su padre y lo hizo en una publicación repleta de mentiras y cargada de ofensas contra héroes y heroínas de la resistencia antitrujillista.

Algo así como un pequeño depósito de mierda de un engendro genético de la tiranía o, en otros términos,  una expresión pestilente de un trujillismo marginal. No más.

Algo que ciertamente ofende, que indigna, que recrudece dolores y que merece ser drásticamente condenado y aislado. Pero ése no es el trujillismo peligroso, porque carece de posibilidad de actuar como factor dominante.

Hay otro que ya detenta poder desde su notable capacidad camaleónica.

El trujillismo no fue arrancado de raíz y tuvo su continuidad en el balaguerismo, que a la larga infectó las estructuras de mando del PLD y del PRD… al compás de la desintegración del PRSC.

El tirano fue ajusticiado, pero la cultura autoritaria, caudillista, despótica, patrimonialista, perduró… y la esencia del truijllismo ha resucitado adecuada a los “nuevos tiempos”.

Después de Balaguer y su grupo, Hipólito Mejía, Miguel Vargas y Leonel Fernández la han representado cada uno a su manera, pero con fundamentos y prácticas comunes.

Leonel, sin dudas, es la cabeza más densa y aventajada de esa “cultura” en el ejercicio de gobierno.

-Invierte más de 10 millones de pesos anuales en la promoción de su figura.

-Dirige personalmente la maquinaria clientelista.

-Usa el patrimonio del Estado como si fuera propio. Se apropia de medios  y compra periodistas, partidos, dirigentes y clientelas políticas como el que más.

Corrompe, acumula riqueza y poder para sí:

“¡La señal del líder!” “¡Lo que mande Leonel”

-Controla  sin escrúpulos las instancias ejecutivas, legislativas, judiciales, policiales, militares, económicas… y las emplea en función de su permanencia en el gobierno.

-Prefiere a los jefes militares corruptos y a los jefes policiales corruptos y matones.

-Fomenta en grande el lambonismo.

Dicho esto, vale pedir al pueblo que “adivine”: quién es más trujillista: ¿Angelita o Leonel?

Como también preguntarles a ciertos familiares de héroes y heroínas antitrujillistas  por qué exhiben su antitrujillismo solo frente a Angelita, mientras colaboran con Leonel.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación