Dios me libre de apasionarme en el estudio de la Economía, de la cual el gran Alfred Marshall decía que era »la ciencia lúgubre» por aquello de su abstrusa comprensión. Pero siempre que escuchamos a los entendidos en la materia, nos asalta el temor y aunque no entendamos tantas recetas y pronósticos económicos, una cosa sí podemos comprobar: la clase media, cada día se empobrece más.
Yo preferiría analizar la »voluntad general» de Rousseau y hasta el »Cándido» de Voltaire, para evitar caer en los brazos de Adam Smith, David Ricardo y el famoso »Tableau economique» de Francois Quesnay, pero al oír que el déficit fiscal del gobierno anda por los 187,000 millones, no puedo evitar que llegue a mi memoria, aquella gran crisis de Argentina del 2001, donde el grito de guerra de los más afectados— la clase media por supuesto–era »Que se vayan todos», como en efecto sucedió. Cuatro gobiernos en catorce días.
La economía dominicana agoniza y aunque existe una buena intención del presidente Danilo Medina, y lo demostró con la regulación de las importaciones agrícolas, es innegable, que la clase media y los pobres, tendrán que pagar con más impuestos, las inconductas de una cleptocrática clase política que tiene como aval, el haber colocado el país, como uno de los más corrupto y despilfarradores del mundo, de acuerdo al Foro Económico Mundial.
Como inexperto que soy en materia económica, no sé que hará el nuevo presidente para sacarle carne al esqueleto, como decía un pensador en la Argentina. Algunos técnicos hablan de equilibrar el presupuesto.
Otros de recorte del gasto público. Los más radicales les exigen a los ricos que paguen los impuestos y que se le prohíba las exenciones al sector privado, en fin, son cientos de recetas y pronósticos que están a la orden del día, pero mientras tanto, la incertidumbre nos arropa.
Aunque el expresidente Leonel Fernández actuó con mucha irresponsabilidad en el manejo de la economía y ésto tendrá un costo político, se impone por sentido común, un gran acuerdo nacional para evitar lo peor, pues como decía el gran Bolívar, » La razón de lo que existe es seguir existiendo» y no podemos sucumbir como nación.

