En estos días de asueto recordé mi adolescencia cuando comencé a escribir poemas y quise ser poeta. A los veinte y pocos años partí a Francia a estudiar y dejé a mi padre, el Poeta, unos supuestos poemas. La idea era presentarlos a su consideración a ver si valían la pena desde el punto de vista literario. Ya habían pasado la prueba de las amigas que me inspiraron muchos de ellos y de los amigos con quienes los había compartido.
Creo que para buscar mayor objetividad en el análisis, si mal no recuerdo mi padre también les solicitó que leyeran mis primeros poemas a Don Manuel Rueda y a mi profesor José Alcántara Almánzar, autoridades en la materia, quienes determinaron que los mismos tenían cierta calidad literaria. Para alentar la promesa el Poeta Ayuso financió la publicación de mi primer poemario en 1988: Con su música por dentro.
Una vez en Paris y con un libro bajo el brazo, me puse a leer con fruición a los poetas franceses: Baudelaire, Rimbaud, Válery, etc. También me interesó el surréalisme en la medida que exploraba novedosas formas de hacer y decir la poesía desde lo más profundo del subconsciente. El amor loco de André Breton me conmovió. Huidobro fue poeta de cabecera. En fin, que en esta fase leí mucha poesía pero no encontraba mi propia voz.
Una década más tarde, mi compadre y buen poeta Martín José Santos (ya su poemario Polipendular había sido publicado en España), logró convencerme, junto a otro gran poeta que dirigía la colección Los Raros de la editorial española Sial, que sacáramos a la luz los poemas que se salvaron de aquella época: así nació el Despalabro Total, y para muestra este poema que se titula Especulación metapoética.
Nonada en sentido figurado
ironía moderna del buen decir
eufemismo que genera espontáneo
su maledicencia latente
eros indecente ineludible
que reprime logos con el desorden
sensorial del placer no expiado
poematizo el asedio de la memoria
revoltante y sabia
entre dos paréntesis
admito que o le canto o hago crecer
un poema-niño en este verso preciso
arranco pelos a mi cerebro en vigilia
implosión intuitiva de la crítica
siento muy dentro algo que empuja
emoción que se rebela sola
releo el pedazo de espejo donde
chocan las imágenes en movimiento
que mundanan mis ojos apenas abiertos
a la naturaleza infatigable insomne
pero no basta este divino espectáculo
para agradecer al cielo lo ya creado
que se repite que se repite que se
arrepiente de no ser lenguaje nuevo
Recuerdo u olvido
el sabor húmedo de la hendidura impune
el morfema ansioso que deriva al absurdo
truculento de un contexto poco favorable
ardua tarea la de domesticar
el animal metafórico que ruge
la semántica salvaje de sintaxis indomable
muevo una mano que me ahorca
balbuceo el testamento del verbo
plurificado en las caderas movedizas
del sexo por amor a la poesía
pero no muero de mi propia muerte
practico una taxidermia en vivo
sobre tu marcha amigo lector
cómplice encapuchado del infranscrito.

