Opinión

Agua, agua

Agua, agua

La gente común no se da cuenta de que el recurso más apreciado por la Humanidad es el agua. Sin agua no hay vida. Una persona puede durar sin comer hasta quince días, pero sin agua es imposible que subsista.

Con el cambio climático, los científicos han llamado la atención acerca de lo que ocurre  con el agua. Está agotándose, pues cada día los ríos, manantiales, lagos, lagunas arroyos y escorrentías   sufren una disminución en sus caudales, en gran parte debido a la deforestación y el dispendio.

La República Dominicana no escapa a esa situación, algo que debería ser la principal preocupación de los dirigentes políticos. La ciudad de Santo Domingo crece y se arrabaliza, con una creciente demanda de agua que será difícil afrontar en el futuro inmediato.

Hasta ahora, el único aporte seguro que tiene la ciudad son los seis metros cúbicos que provienen de la Presa de Valdesia, aptos para el consumo. Es imposible pensar en al agua de los ríos Ozama e Isabela por su alta contaminación y el alto costo para potabilizarla. Sin embargo, a pesar del ejemplo de  grandes  ciudades, que usan el agua que proviene de sus cuencas, en el caso de Santo Domingo no se le ha concedido importancia a la cuenca del río Haina, que tendría una mayor aportación que Valdesia.

Hace casi 25 años se planteó solucionar el problema del agua de Santo Domingo con la construcción de la Presa de Madrigal, hoy llamada Presa del río Haina, proyecto abandonado por los últimos gobiernos. Nadie duda que más temprano que tarde habrá que construir esa Presa.

El hecho de no haberla construido cuando fue concebida, determinó que el área del embalse de dicho Proyecto está hoy ocupado por una enorme población cuyo desalojo costará todos los dineros del mundo. Esta grave situación, a nuestro juicio, debe obligar al Gobierno a prohibir por Ley nuevos asentamientos humanos en el área.

La situación actual obliga, aunque sea por etapas, a iniciar ese Proyecto, cuyos planos están  definidos, con lo que se lograría aumentar el suministro aunque sea en cuatro metros cúbicos por segundo, de los diez que  regularía la Presa.

Uno no entiende por qué  a una cosa tan importante como  el agua para consumo humano, industrial y municipal no se le otorga la prioridad debida.  Nos gustaría que alguien del Gobierno ofrezca una respuesta satisfactoria que justifique por qué ese Proyecto se mantiene en el olvido, cuando no hay otras opciones a la vista.

El Nacional

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