Bangkok. EFE. Las inundaciones que sufren varios países del sudeste de Asia han causado de decenas de muertos y miles de damnificados, algunos de los cuales aún esperan hoy atrapados en sus casas a que los equipos de rescate acudan en lanchas a salvarlos.
Vietnam es la nación con mayor número de víctimas mortales, 35 desde el fin de semana, seguida por Filipinas, con 10; Tailandia, con 7, y Camboya, con 4, según las autoridades de cada país.
Pero en todos ellos hay gente que lo ha perdido todo y se ha quedado a la intemperie o que ha sido acogida en algunos de los centros de evacuados habilitados por las autoridades.
«Primer ministro, traíganos por favor comida y sacos de arena (para contener el agua)», pedía un tailandés al jefe del Gobierno, Abhisit Vejjajiva, durante la visita que efectuó el lunes para inspeccionar la situación en la provincia de Nakhon Ratchasima (noreste), la más afectada, según la agencia tailandesa TNA.
El 65 por ciento de Nakhon Ratchasima ha sido declarado zona de desastre por el gobernador provincial, Rapee Pongbuppakit.
En Vietnam, donde las autoridades habían evacuado a unos 68.000 personas como medida preventiva, el Comité Nacional de Tormentas y Control de Inundaciones informó hoy de que la lista de muertos ascendió a 35 y de que 25 personas continúan dadas por desaparecidas.
Los estragos están repartidos en las provincias de Ngha An, Ha Tinh, Quang Binh y Thua Thien Hue.
«El desastre ha dejado a miles de personas en la provincia sin dinero, después de que lo perdiesen todo en las inundaciones. No tienen nada que comer o beber», declaró el presidente del comité popular provincial de Ha Tinh, Vo Kim Cu.
La imágenes que las televisiones ofrecen hoy en las cuatro naciones se parecen: carreteras cortadas, extensas regiones sin luz, áreas anegadas, habitantes que caminan con el agua hasta la cintura.

