La mujer no es un objeto, menos propiedad de un hombre porque nació con un nombreque va a su vida sujeto. Es vergüenza nacional cada suerte de mujer que cae de manera cruel por un hombre irracional.
La descomposición social, con el hedor de la muerte, no debe quedarse inerte ante la vista oficial.
Debemos de trabajar como sólido eslabón y amarrarnos con pasión al deseo de avanzar.
La mujer, como un perfume, tiene derecho a escoger, lo mismo que aborrecer sin que su vida se esfume.
Que no haya tanta maldad, tanta invidia y tanto celo, pues la mujer es el cielo, que no tiene propiedad.
La mujer es una flor que da a la vida fragancia, que suaviza la arrogancia y la convierte en amor.
Yo espero ver algún día que el hombre tenga valor de cambiar por el amor toda su cruel cobardía.
Que sumido en embeleso, con alegría del alma, cambiemos todas las armas por la dulzura de un beso.
Y que nos sobren los brazos para maridos y esposas, que cual pétalos de rosas se unan en tierno abrazo.

