El presidente Barack Obama trata de evitar a toda costa el abismo fiscal al borde del cual está el Gobierno.
En medio de la disyuntiva ha contemplado, sin embargo, solicitar al Congreso una partida de 50 mil millones de dólares para ayudar a los afectados del huracán Sandy. Los fondos, que tanto la oposición como líderes locales de Nueva York y Nueva Jersey consideran insuficientes, resultan de una evaluación hecha por una firma contratada para esos fines.
Si bien la oposición se ha tornado más flexible después del proceso electoral, al menos sobre problemas como el migratorio, difiere de la fórmula de la Casa Blanca para reducir el elevadísimo déficit fiscal de Estados Unidos. Obama ha planteado recortes automáticos del gasto público y aumentos de impuestos. Los fondos para las víctimas de la tormenta tensan más el debate, habida cuenta de que la oposición plantea más recortes en el gasto y menos impuestos. Pero Obama no cede en el pulso por más tributo a los ricos.

