¿Mano amiga de qué?
El gobierno del presidente Fernández decidió pasar a los militares su programa Mano amiga, de ayuda a Haití.
Las manos de los militares, como demuestra una comprobación somera de la historia dominicana de 1930 a estos días, sólo son amigas de sus bolsillos.
Con la ventaja de que las Fuerzas Armadas Ejército, Fuerza Aérea y Marina de Guerra-, son y actúan como organismos supraestatales no sujetos a vigilancia ni control de ninguno de los organismos del Estado con esa función.
¿Se conoce la última auditoría de la Cámara de Cuentas a la secretaría de las FFAA? ¿O al Ejército, a la Fuerza Aérea o a la Marina?
No. No se conoce porque no se ha hecho nunca.
Y la Contraloría tampoco los supervisa.
Las FFAA operan como un organismo independiente y autónomo colocado por encima del Estado y sus instrumentos de supervisión y control.
De ahí las fortunas que exhiben los generales, coroneles y etcétera, habidas del manejo caprichoso del alto presupuesto de las FFAA y de la multiplicidad de ingresos que por extorsión y protección obtienen de los empresarios y de la ciudadanía.
¿A quién o a quiénes, a cuál de los organismos de control financiero del Estado rendirán cuentas las FFAA del manejo de Mano amiga, que desde hace semanas administra y distribuye en Haití la ayuda a favor de los vecinos del Oeste?
De los cinco dedos de esa mano, razonaba en días pasados un periodista con conocimiento de la realidad nacional, cuatro de los dedos pudieran quedarse en el país y en los bolsillos de los militares.
Después, se conocerá de militares, esposas y etcétera de militares en la venta de alimentos, agua, medicina y otros artículos de los donados por la generosidad del pueblo para socorrer a los haitianos.
Y será entonces la hora de las lamentaciones.
Porque así ha sido en casos en que huracanes y tormentas tropicales han azotado zonas del país y han provocado la solidaridad de los sectores criollos y extranjeros.
Tal y como se ha comprobado y denunciado en los medios.
Habrá uno o dos generales y coroneles y mayores y capitanes en cuya honradez se pueda confiar pero esas virtudes no son comunes a la inmensa mayoría de los oficiales superiores y etcétera de las FFAA, con fama ganada de una asombrosa propensión y práctica de corrupción.
¿Mano amiga de qué?
La pregunta vale y vale, igual, la respuesta que todos conocen.

