Bernardo le escribe a Desiderio
3.- No cabe duda de la intención académica de Vega cuando decide abordar la vida del último de los generales de la patria montonera. Tiene cerca de sí el acopio del material, que ha estudiado y que va a citar pero se ha puesto en contacto con una leyenda y las leyendas tienen mucho de lo real maravilloso y mágico que trataron los novelistas Alejo Carpentier y Gabriel García Márquez.
La conclusión no escrita de Desiderio Arias y Trujillo se escriben se balancea a favor del cacique de la Línea Noroeste. Su leyenda crece con todo y que sería lo más lejos de la intención del historiador. Pero las figuras históricas tienen una personalidad, por encima de la voluntad de los investigadores.
Nacido en Muñoz, Puerto Plata y criado en Cañongo, Montecristi, desde 1872 en que nació, Desiderio va a desarrollarse a la sombra del empresario y político Juan Isidro Jimenes. Será un bolo de toda la vida hasta que inconsecuencias de ese caudillo lo llevan a fundar el Partido Liberal. Pero ni así se le quitará lo bolo, aunque de entonces en adelante tendrá el apellido de pataprieta. Y pataprieta, pues, pero primero bolo.
(El dato cronológico es de Rufino Martínez, en su Diccionario Biográfico-Histórico que tuvo que ser publicado después del ajusticiamiento de Trujillo).
Entre 1927 y 1918, un poeta y un músico de la región recogería el testimonio popular de la leyenda del general Arias. Emilio Morel y Julio Alberto Hernández se unen para componer un merengue que suena con fuerza en la Línea Noroeste y que dejará de hacerlo en 1931 pero que en 1961 volverá como si se acabara de componerse. Historia, leyenda y magia.
En medio de estos detalles, la obra de Vega desbroza el choque de conceptos de las versiones de trujillistas, antitrujillistas, desideristas y embajadores y cónsules de Estados Unidos y Gran Bretaña. La conclusión no escrita se sumará a la leyenda.
En realidad y desde que empezó a soñar con una presidencia de la República absoluta, arbitraria y criminal, el general Trujillo teme al caudillo de la Línea. Caen el político Virgilio Martínez Reyna, junto a su esposa, los generales Cipriano Bencosme, en Moca, Evanglista Peralta (Tío Sánchez), en Santiago, y Alberto Larancuent, en Santo Domingo.
El general Pedro (Piro) Estrella se rebela en Santiago pero casi de inmediato se entiende con Trujillo, a quien le queda clavada en su propósito sólo la espina del general Arias.
Negocia con éste, lo traiciona, lo provoca para una reacción rebelde y la consigue a partir del 13 de junio de 1931. Siete días después asesinan al general Arias en los Cerros de Gurabo, Mao.
Y se monumentalizan la historia, la leyenda y la magia, nutridas por este último libro de Vega.

