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AL DÍA

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Uno.- En “El Caribe” de los domingo, hace muchos años, aparecía la entrega de una serie de reportajes titulada “Novelas de misterio que escribió la realidad” dedicada a poner atención sobre algún crimen de difícil investigación en Estados Unidos.

 Es posible que esa serie viniera dentro del servicio de “King Features Sindicate”, que incluía los “muñequitos” que también publicaba el periódico pero todos los días y en la sección al lado de los clasificados.

 El asesinato del presidente John F. Kennedy y su investigación, como el desarrollo de esa conspiración en los cinco años siguientes, constituirían un buen material para aquella sección, si existiera.

 Entre el 22 de noviembre de 1963 y fines de 1968 ocurrieron en Estados Unidos cinco asesinatos y un encubrimiento oficial de todos durante la administración del presidente Lyndon Johnson.

 En la primera fecha, en Dallas, Texas, cayó asesinado el Presidente, lo que tuvo como primer resultado, horas después,  la sucesión de Johnson en el poder. El primero fue un presidente demócrata con un pensamiento liberal de avanzada y el segundo, “equilibrio” vicepresidencial, un demócrata más que conservador.

 El poder que ejerció Johnson no sólo no se pareció al de su antecesor sino que practicó una política de contrario. Por esos años, los republicanos no necesitaron ganar la Presidencia.

 Horas después del asesinato de Kennedy, la Policía de Dallas detuvo a Lee Harvey Oswald por el asesinato del agente policial J.D. Tippit ese mismo día pero a quien después se acusó del magnicidio. Como si se obedeciese a un plan.

 Oswald había viajado a la Unión Soviética y su esposa Olga era de esa nacionalidad. “Desencantado” del socialismo había regresado a su país y “trabajaba” con la organización “procastrista” “Manos fuera de Cuba”. Se ha dicho que, en esa organización, pudo haber sido un infiltrado por la Agencia Central de Información (Cia).

 Horas después de su arresto, y cuando se le trasladaba a un salón judicial desde el cuartel policial de la capital tejana, Oswald fue asesinado por Jack Rubinstein (Ruby), propietario de un cafetín de desnudistas en un barrio bajo de la ciudad.

 De un “ataque al corazón”, Ruby moriría meses después en una cárcel de la ciudad.

 No se conoce las declaraciones que uno y el otro prestaran a la Policía de Dallas, que se presume están entre un grupo voluminoso de papeles del asesinato de Kennedy que no han sido desclasificados y que por tanto sólo conocen los funcionarios de ese entonces: el presidente Johnson y sus cercanos en la política y la justicia.

 El llamado “Informe Warren”, de la comisión que encabezada por el secretario de Justicia Earl Warren integró el entonces Presidente, estableció que Oswald había actuado solo y que con una sola bala había asesinado al presidente y herido de gravedad al gobernador tejano John Connally.

El Nacional

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