Testimonios e historia oral
También son historia los testimonios de acontecimientos del presente y del pasado, como lo que se denomina historia oral y que es la transmisión de testimonios y versiones de generaciones a generaciones.
No tal cual se ofrecen sino puestos sobre la mesa en su conjunto y estudiados con objetividad y espíritu crítico, segregado el trigo de la cizaña y con el objetivo puesto en la verdad del hecho más que en la percepción que de él pudo recibir la subjetividad.
El documento es la historia, en todos los casos normales, aunque hasta en esas situaciones adquieran su trascendencia los testimonios y otro tipo de transmisión oral tradicional.
Donde no lo es, o lo es sólo como marco colateral de referencia y guía, es en el estudio de los casos de dictaduras y tiranías, de regímenes aberrados que tienen siempre el mayor temor y el mayor cuidado de que su verdadera historia pueda quedar escrita.
El tirano Rafael Trujillo empezó en 1930 a acaparar de las mejores tierras y del mejor ganado hasta fomentar una extraordinaria riqueza agropecuaria.
¿Figura en algún documento el método de apropiación, expoliación y chantaje mediante el cual el tirano se hizo dueño de esas tierras, ese ganado y esa agricultura?
No. No existe.
Lo que existe en ese sentido es una documentación legal de compra, donde aparece un vendedor en el acto de traspasar su propiedad o propiedades por una suma acordada de dinero.
Los abogados y los tribunales iniciaban y terminaban ese procedimiento, del que dejaban testimonio en los términos burocráticos de estilo.
La compra era legalizada aunque en realidad se supiera que se había vendido contra la voluntad del vendedor, acorralado por la extorsión y, en muchos casos, por la amenaza de perder la vida si no complacía los deseos del jefe.
¿Cuál es el documento que queda acerca del asesinato de Minerva, María Teresa y Patria Mirabal en noviembre de 1960?
Sólo una pequeña nota en El Caribe, donde dice que las hermanas de Salcedo murieron en un accidente de automóvil.
¿Y del asesinato del ingeniero Trene Pérez, en 1949?
¿Y del asesinato de Virgilio Martínez Reyna y su esposa embarazada, en 1930?
Si acaso, pequeñas notas en el o los diarios de la tiranía y, en casos, una versión deformada del hecho, para que apareciese no como un asesinato político sino como un accidente común.
En casos como el de los crímenes y delitos de la tiranía de Trujillo, en el caso de esa aberración, los testimonios y la transmisión oral de versiones sustituyen al documento que no existe. Investigados y puestos en la balanza, eso sí, con el más profundo sentido crítico y con la más limpia objetividad.

