Quinta y sexta medidas de Boyer
3.- De la primera, comentada en la columna anterior, faltó el detalle de la prohibición de los juegos de azar y las lidias de gallos, costumbres que tendían, como todavía, a distraer de los pocos ingresos de la gente más pobre, aparte de ser factor de envilecimiento social.
La sexta medida del presidente Boyer en el gobierno reunificado que empezó el 9 de febrero de 1822 tiene trascendencia en el orden de la creación de la infraestructura jurídica del Estado.
Siempre de acuerdo con la conferencia de Emilio Cordero Michel en 1999, la medida implantó los códigos burgueses franceses (Civil, de Procedimiento Civil, Penal, de Procedimiento Penal, de Instrucción Criminal y el Código de Comercio), y agrega, con los correspondientes derechos civiles de la mujer, logro que ésta alcanzó en nuestros días, en 1939.
Gobiernos de la Separación o Independencia de 1844, de la Restauración de 1861 y de años siguientes, 117 en total, no se ocuparon de la mujer y de sus derechos hasta que, por conveniencia política y como formalismo, lo hizo el tirano Rafael Trujillo en el noveno de su tiranía de 31 años.
La vigencia de los códigos jurídicos franceses permanece hasta estos días, aunque algunos han sufrido reformas. El de Comercio, por ejemplo, y pese a que tiene unos diez años en el Congreso, no ha podido consensuar los intereses y opiniones del poderoso sector que regularía.
En la sexta medida del gobierno de la reunificación se establecía la enseñanza primaria obligatoria para los niños, derecho reconocido a la sociedad que apenas se ha cumplido en los 165 años de fundada que tiene la República, con las pausas conculcadoras de la soberanía de los cuatro de la anexión a España de 1861, los ocho de la segunda invasión norteamericana de 1914 a 1924 y uno de la tercera invasión de ese país de 1965 a 1966. (La primera, en 1905, fue circunstancial y no se materializó como tal).
Aparte de dejar claro que no existía la República al momento de la reunificación por Haití de la soberanía sobre toda la isla (lo ocupado fue una colonia que entre 1808 y 1822 España tuvo bien a menos), las siete medidas revolucionarias que enumera el historiador Cordero Michel en su conferencia prueban la proyección de justicia socioeconómica y política de los 22 años de reunificación.
Al extremo de que las nuevas ideas y conceptos que trajo y difundió en un territorio del Este de la isla fueron caldo de cultivo para que nacieran los propósitos independentistas de Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella quienes, como los demás patriotas del grupo -no sobra recordarlo- habían sido oficiales del ejército haitiano por fuerza del servicio militar obligatorio.
Los hechos desde el 27 de Febrero de 1844 hasta el 18 de marzo de 1861, confirman al análisis histórico que, más que la proclamación de la República Dominicana libre, independiente y soberana, en la primera fecha se hizo efectiva sólo la separación del territorio Este de la república haitiana.

