Opinión

Al día

Al día

No sólo es excesivo el número, en particular para ejércitos de tierra, mar y aire que no cumplen más que la función de vivir y enriquecerse como parásitos del presupuesto del Estado.

 No es un secreto, entre militares y policías de vieja y nueva data, que los generales, coroneles, mayores y capitanes enlistan a sus esposas y “queridas” y que, con rango, las colocan en las nóminas del Ejército, la Fuerza Aérea, la Marina de Guerra y la Policía.

 Muchas de esas esposas y “queridas” compiten con los militares de carrera y “de enganche” en cuanto a promociones, aunque no lo hacen nunca de manera pública sino con la discreción con que se hace lo malo.

 ¿Es imposible revisar las nóminas militares y de la Policía y dar con los nombres de esas “enganchadas”, que tienen rangos y que en muchas ocasiones son ascendidas?

 No. No es imposible.

 Imposible parecería conseguir esas nóminas sin que los jefes las sometieran a una “depuración”.

 Las nóminas supernumerarias de los cuerpos armados y de la Policía no están también sobrecargadas con el personal “de servicio” en las residencias de generales y coroneles porque, de capitán abajo, militares y policías son guardaespaldas, choferes, cocineros y otros servidores domésticos.

 No es una sobrecarga pero el hecho de que los generales y coroneles tengan a diez o quince oficiales, clases y rasos a su servicio personal y residencial contribuye a aumentar el número de “hombres bajo las armas” y de policías, por lo que estos últimos son siempre insuficientes para “mantener el orden y la paz públicos y perseguir al crimen y al delito”.

 Pero para no dejar su naturaleza de parásitos del presupuesto, también generales, coroneles, mayores y capitanes “retirados” conservan el privilegio de guardaespaldas, choferes y otro elemento de servicio para su residencia.

 Lo mismo que el “enganche” con rango y posibilidad de ascenso para sus esposas y “queridas”.

 Dicen que “entre bomberos no se pisan las mangueras” y el alto oficial activo de hoy sabe que, sin remedio, mañana pasará a retiro y, junto a su pensión y otros ingresos, aspira a que se le mantengan todos sus privilegios.

 El diseño y programación del desarrollo del país –crecimiento económico y promoción humana- ha debido contemplar hace mucho tiempo un destino de trabajo industrial, agroindustrial y comercial para los militares y la eliminación de las Fuerzas Armadas.

 Lo que permitiría integrar una Policía científica, limpia y eficaz y una guardia especializada que no convierta en negocio personal el tráfico de todo por los 380 kilómetros de frontera terrestre.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación