Los 30 años de Desiderio
La campaña de descrédito contra el general Desiderio Arias empezó en junio de 1931 y sus consecuencias no terminan 78 años después.
Microcolumnistas de diarios, comentaristas de televisión y hasta historiógrafos, sociólogos y polítólogos prefieren repetir la conseja de la tradición a buscar uno o dos libros y conocer a la figura histórica.
Y mantienen a flor de labios una condena del mítico guerrillero asesinado por el tirano Rafael Trujillo el 20 de junio de 1931.
Arias anunció su levantamiento en un manifiesto Al país el día 10 de ese mes, subió a los Cerros de Gurabo, Mao, el día trece y siete días más tarde era asesinado tras una emboscada de las fuerzas trujillistas.
De ahí en adelante, historiógrafos y otros escribidores a sueldo de Trujillo o en busca de se dedicaron a emborronar cuartillas para desacreditar al guerrillero y político que en 1872 nació en Puerto Plata y creció en Montecristi.
En silencio desde entonces, pero presente en una memoria histórica que no lo dejó olvidar, el merengue con música de Julio Alberto Hernández y letra de Emilio A. Morel que data de 1927 y 1928.
Después del ajusticiamiento del 30 de Mayo de 1961, Desiderio Arias empezó a sonar y a volver al recuerdo del pueblo como si se hubiese interpretado en todos los 30 años anteriores.
¿Cuál de los generales guerrilleros y políticos había ascendido hasta esos años a la consagración popular de un merengue que cantara sus hazañas?
De 1931 en adelante, músicos y poetas a sueldo, o en busca de, escribieron una sarta de merengues y mangulinas y carabinés para elogiar al tirano en los términos más caricaturescos que el pueblo repetía y bailaba porque no había para escoger. Desde el 30 de Mayo de 1961 pasaron todos al pozo séptico de la historia.
Tras las expediciones por Luperón en 1949 y 1959. Luis Senior y Luis Kalaf, de manera respectiva, pagaron su cuota de trujillismo con dos merengues, Miren qué locura y Recogiendo limosnas, que sonaron con fuerza impuesta en la radio pero que ya el pueblo llano, tras un proceso de 30 años de terror e imposición de todo a patadas, empezaba a rechazar.
El merengue del general guerrillero Arias sustituyó con su dignidad y calidad a toda la basura escrita en 30 años a favor de Trujillo.
Microcolumnistas de diarios, comentaristas de televisión y quienes entiendan que debe investigarse antes de hablar, tienen a manos un buen material historiográfico acerca del general guerrillero Desiderio Arias, al que debían acercarse en vez de repetir la monserga trujillista que se escuchó durante 30 sus años y los 22 del neotrujillismo de Joaquín Balaguer.

