Opinión

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Chinos en la memoria del corazón

Don Miguel Sang abrió en Santiago un restorán de buena comida que mantiene su prestigio, El Pez Dorado.

 Y dejó, junto a su esposa doña Ana Ben, una larga familia que se destaca en varias actividades.

 Mukien Adriana es una reputada historiadora. Penkiang (Miguel) es economista.  Penbiang es músico.

 Don Miguel, doña Ana y sus hijos formaron una familia de santiagueros, lo que equivale a  dos veces dominicanos porque, al decir de Eugenio María de Hostos, “Santiago es la provincia más provincia de todas las provincias”.

 – Claudio Chea es un fotógrafo y cineasta que ha trabajado tanto en su país como en la cinematografía norteamericana.

 -José Chez Checo, reconocido historiador, ha sido presidente de la Academia y tiene importantes obras inscritas en la bibliografía de la disciplina.

 -Ángel Chan Aquino fue un médico que en sus ratos de ocio cantaba, y lo hacía, también, muy bien. Su clínica en la avenida México era tan conocida como concurrida. Al centro de su “lobby”, la estatua de una madre con su hijo y esta leyenda:

 “Sólo hay un niño bello en el mundo y cada madre lo tiene”.

 En algún momento, el doctor Chan Aquino fue secretario de Salud y Previsión Social.

 -Meng, “El Chino”, propietario del restorán de su nombre en el lugar donde la avenida Independencia se convierte en calle Arzobispo Nouel y donde el papá de Chez Checo inventó el  “chicharrón de pollo”, delicia ya clásica de la mesa dominicana.

 -Mario Chez, en su comedor también frente al parque Independencia pero donde la calle Mercedes se convierte en avenida Bolívar, cobró fama por su “asopao” de camarones.

 -Luis, “El Chino”, quizá de apellido Chea, tenía su lavandería a medianía de cuadra de la calle Santomé, entre las calles del Conde y Las Mercedes.

 -También está “El Chino” Lantigua, dibujante artístico y comercial de quien conservo una notable acuarela con la imagen de Ernesto “Che” Guevara.

 En los cincuenta, es posible que la más alta matriculación de dominicanos de origen chino se comprobara en el Colegio De la Salle. A este centro de estudios tenía acceso la gente de clase media con ingresos sobre el promedio.

 De diferentes épocas, en proceso de integración o ya integrados, estos dominicanos de nacimiento o de origen chino se desenvolvieron y se desenvuelven en familias e individualidades de una extraordinaria capacidad de convivencia e integración.

 Muchos tenían y tienen los ojos más o menos rasgados de su raza y todos arrimaron y arriman su hombro en una lucha que trasciende a la supervivencia para elevarse a la de la dominicanidad.

El Nacional

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