La crónica es de Pilar Moreno, El Nacional, día 6, titulada Cerca de la UASD/estaría fundación/Rafael L. Trujillo. Su primer párrafo:
La próxima semana abrirá sus puertas, en Estados Unidos y la República Dominicana, la Fundación Rafael Leonidas Trujillo Molina, para que los ciudadanos conozcan sin ninguna censura, banderías políticas ni odios, la historia del país.
Las comillas del párrafo son de la columna. En el vespertino apareció sin ellas, lo que obligaría a atribuir el concepto a una interpretación de la periodista del material que trabajó, una carta de Ramfis Domínguez Trujillo, nieto del tirano e hijo de su segunda hija, Angelita.
¿Entiende la periodista que la operación de esa fundación permitirá a los dominicanos conocer la historia del país, sin ninguna censura, banderías políticas ni odios?
El columnista prefiere creer que las comillas del primer párrafo volaron por alguna razón de su redacción o de la puesta en página de la crónica, a que la periodista Moreno interpretara lo que allí se afirma de la carta del nieto del tirano a El Nacional.
El periodismo puede hacer una interpretación del documento que sirve de base a una crónica pero con la indicación clara de que lo que allí se afirma no es suyo sino de la fuente, persona o institución.
Domínguez Trujillo afirma en su carta que la fundación fue constituida con arreglo a las leyes de Estados Unidos lo que, según su criterio, valdría para que el organismo funcionara en cualesquiera otros lugares del mundo sin someterse a las leyes locales.
En el país hay una ley vigente que prohibe las actividades trujillistas, leit motiv de la fundación y filosofía de sus funciones.
Con lo que por demás queda claro que la existencia del organismo será legal en Estados Unidos pero no en la República Dominicana, donde las actividades trujillistas tienen una prohibición, con sanciones para sus infractores.
En los últimos cuarenta y nueve años, y en la mayoría de los casos sin censura, banderías políticas ni odios, lo mejor de la intelectualidad dominicana ha dedicado capacidad y trabajo académicos al estudio de la tiranía de Trujillo y a la publicación de obras que constituyen una bibliografía honorable y respetable.
La democracia aún precaria del lapso ha permitido y garantizado la publicación de dos o tres obras dudosas, de trujillismo nostálgico y de raíz totalitarista, que sin embargo no logran influir en el juicio condenatorio de una tiranía que se fundamentó durante treintiuno años en la violación radical y consuetudinaria de los derechos humanos.
Para volver al principio, ojalá que pueda atribuirse a una falla la falta de comillas en el primer párrafo de la crónica de la periodista Moreno.

