Morales Pérez y Almoina
3.- El refugiado español sabía.- A poco de estar en Santo Domingo después del 1939 de su llegada, Almoina Mateos y los otros profesionales e intelectuales del grupo de exiliados españoles que acogió la tiranía conocían ya la situación que se vivía.
El privilegio de la educación y de la práctica profesional en su tierra, como su experiencia democrática en la España republicana, los facultaban para desenmascarar los métodos y redes sociopolíticas y económicas de una tiranía ya con nueve años consecutivos en el poder.
Ninguno de ellos, salvo Almoina Mateos, ocupó otro puesto que no fuera el de profesor universitario o empleos menores en alguna dependencia de la Administración.
El exiliado gallego contra la dictadura trujillista ascendió primero a preceptor del hijo mayor y mimado del tirano y, a seguidas, a secretario personal de Rafael Trujillo.
Y tanto su ascenso a la primera posición como su encumbramiento a la segunda, ¿cómo?, y ¿por recomendación de quién o quiénes?
Por méritos propios, puede responderse. ¿Los méritos de un profesional, intelectual y profesor de historia de la cultura y de los clásicos griegos e interesado e influenciado por Erasmo de Rotterdam, socialista y republicano, por demás?
¿Tenían Trujillo y su esposa María la capacidad crítica para apreciar el valor de una persona que se desempeñara en esos menesteres del pensamiento y la investigación? Acerca de la preceptoría, dice el historiador que debe haber sido para el exiliado un descenso moral, un castigo excepcional , porque seguro ya tenía muy claro quién era Rafael Leónidas Trujillo
En la página 137 de Almoina, un exiliado gallego contra la dictadura trujillista, el historiador Morales Pérez elabora esta explicación acerca de la conciencia íntima de su defendido en esos momentos: debió haberse sentido aterrorizado, asqueado de verse a sí mismo sumergido en las cenagosidades de una burocracia perruna hasta lo más abyecto y degradante, antes de calificar de conflicto de conciencia el estado de Almoina en esos momentos.
El debió haberse tampoco parece apreciación objetiva de un historiador, o crítica e interpretación científicas de hechos y datos sino simple y sencilla elucubración para argumentación de defensa. ¿Ejemplo para el subjetivismo en que ha caído la casi totalidad de la historiografía dominicana acerca de la era de Trujillo?
Asuntos de no tanta importancia en la obra de Morales Pérez, en la página 133 dice que a Anselmo Paulino lo apodaban ojo de vidrio. No. Le llamaban, sotto voce y por tener un ojo de vidrio, ojo mágico. Y en la 216, la expedición de dominicanos e internacionalistas antitrujillistas de 1949 fue por Luperón y no por Luperón y Estero Hondo
Morales Pérez revela un regalo de la esposa de Trujillo a Almoina: Opera Omnia de Erasmo, edición príncipe impresa por Froben, Basilea, 1538-1540, regalo que costó $1,5000 dólares
Y termina este comentario que en seis páginas quiso compendiar cuanto de interesante y menos escribe el historiador cubano en su obra de 363.

