Generación de relevo
Lo que empiezan a publicar los historiadores Natalia González Tejera, Quisqueya Lora, Raymundo González, Bernardo Regino, Rafael Jarvis Luis, Welnel Feliz y Feliz y permitió a un veterano del oficio citarlos como generación de relevo.
A esos nombres hay que agregar el de Anthony Stevens-Acevedo, dominicano residente en Estados Unidos y quien el 15 del mes pasado ofreció en la Academia de la Historia una prueba de la dedicación, profundidad y brillantez de su trabajo.
Educado y formado en Nueva York, Stevens-Acevedo es hijo de de una dominicana de San Pedro de Macorís y de un cocolo de Saint-Kitts también inmigrante en Nueva York.
Profesional, el padre del historiador fue a residir a Estados Unidos y allí, con un trabajo de años en la Casa Blanca, obtuvo los recursos para formar a su hijo, el más pequeño de su madre pero único para él.
Durante la hora de su conferencia discurso de aceptación como miembro correspondiente de la Academia-, Stevens-Acevedo dejó escuchar la solidez de su investigación junto a una brillantez y corrección expositivas impresionantes.
Habló rápido pero con precisión y sólo lo traicionó la necesidad de manejar su vida en medio del inglés el uso de so, por entonces o así, y el de anyway, por de todas maneras.
Los ingenios de un clan familiar en La Española del Siglo XVI, su tema, aporta nuevos hallazgos en la historiografía del azúcar y su industria, corrige imprecisiones y ofrece pistas para que esa investigación continúe.
Resumen de un largo ensayo del tema, el hecho de escoger a saltos párrafos para armar su discurso no le restó unidad ni coherencia. Dijo, dijo mucho y dejó a la audiencia con el deseo de seguir en la tarea de aprender.
El presidente Emilio Cordero Michel lo presentó y lo despidió con la satisfacción de quien, a casi ochenta años de vida, tiene ya la certeza de que, al más alto nivel, va a continuar el trabajo de la investigación científica de la historia,.
Y de que él y Hugo Tolentino, Roberto Cassá, Franklin Franco Pichardo, Frank Moya Pons y dos o tres notabilidades más pueden pasar el bastón sin preocupación de tipo alguno en la carrera de relevos que deben ser esa y las demás actividades de la investigación.
Con la nariz metida casi siempre en los papeles viejos que se fotocopia en archivos públicos y colecciones privadas, Stevens-Acevedo busca tiempo para viajes a las fuentes españolas y a las suyas, en una tierra donde sabe moverse en voladoras y motoconchos.
Allá busca y confirma la existencia de miles y miles de folios con la correspondencia e informes coloniales y aquí, en la topografía de lugares y en la toponimia de montes y ríos, pistas para probar que aquel ingenio estuvo en realidad donde se piensa y que lo poseía tal o cual familia.
González Tejera, Lora, González, Regino, Jarvis Luis, Feliz y Feliz y ahora Stevens-Acevedo toman el bastón y siguen adelante la carrera. Ya les tocará preocuparse, cuando llegue el momento, de una generación de relevo.

