Opinión

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Y 3.- El acuerdo congresual de siete puntos que firmó con el presidente Fernández, por sí, confirma a Miguel Vargas Maldonado en el puesto indudable de dirigente de la mayoría de los senadores y diputados del Partido Revolucionario.

 Horas antes de la firma, 61 legisladores perredeístas firmaron un documento de respaldo a Vargas Maldonado y a su candidatura a la presidencia del PRD, que no deja lugar a dudas en cuanto a aquella realidad.

 Y de ahí a su postulación y victoria como candidato presidencial, menos de un paso.

 La situación del candidato perdedor en las elecciones presidenciales de 2008 queda despejada para 2012, sin descontar que varios de los dirigentes inorgánicos de su partido hagan lo que esté a su alcance y más para imponer obstáculos en su camino.

 Se recordará que eso mismo hizo esa gente en la campaña hacia las elecciones pasadas, con una posición de apoyo que fijaban “de la boca para afuera” y una realidad de inacción y acciones contrarias de las que se ocupaban en realidad.

 Varias encuestas internas en el PRD demuestran que la simpatía y la fuerza de Vargas Maldonado son mayoritarias, al extremo de no permitir que contendor alguno le pase de un cuatro o cinco por ciento.

 Así las cosas, a viejos y nuevos dirigentes notables pero inorgánicos no le convendría más que aceptar las realidades de su partido como lo indican los hechos y sumarse con sinceridad al propósito de renovar y mejorar la imagen del PRD con fines de conquistar para 2012 el porcentaje de votos de los independientes, franja que decide los triunfos electorales.

 La coyuntura congresual de la discusión de la Constitución propuesta por el presidente Fernández ha ofrecido a Vargas Maldonado la oportunidad de que se acepte en público y desde la acera opuesta su condición de líder de los senadores y diputados perredeístas, lo que es muestra de que contaría con la mayoría de los representados por esos legisladores en provincias y municipios, incluídos síndicos y regidores.

 Aunque por procedimientos institucionales y estatutarios no se debe descartar la convención electoral en el PRD ni en ningún otro partido, los aspirantes perredeístas a la presidencia de su partido y a la candidatura presidencial, desde ahora, pudieran dedicar lo mejor de su esfuerzo al análisis de la realidad y estudio de las encuestas, a fin de establecer cuál es en realidad su fuerza, cuáles sus oportunidades, cuáles sus debilidades y cuáles las amenazas que confrontan.

 Y decidir un camino de unidad y unitario.

 En el PRD, no obstante y hasta ahora, existe una marcada obstinación de sus líderes, quienes en buena parte de los casos quieren obligar a que por la fuerza se reconozca su liderato sin aportar como aval el respaldo condigno de las bases.

 Dirigentes, valgan excepciones, entre los que no están Alfredo Pacheco, Neney Cabrera, Jesús Vásquez y Guido Gómez Mazara. 

El Nacional

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