La administración 2012-2016 puede ser un maiz. Hay unos 700 mil empleados públicos, supernumerario clientelista del presidente Fernández y del Partido de la Liberación.
Hay 325 viceministros.
Solo en New York hay 40 vicecónsules aunque no los reconozca como tales el gobierno norteamericano.
Los salarios de los funcionarios de primer orden son altos, como altos sus gastos de representación y otros.
Existen varias nominillas en ministerios para que, también sin trabajar, le salga lo suyo a dirigentes medios y militantes del PLD.
Los senadores reciben cerca de 900 mil pesos mensuales de barrilito.
Los diputados reciben cerca de 600 mil pesos mensuales de cofrecito.
Y nada más hay que consultar las videotecas de los programas de televisión de Nuria Piera y de Alicia Ortega para conocer los números de la corrupción oficial.
El nuevo gobierno del próximo cuadrienio, un gobierno decente según la esperanza y la intención de voto de la mayoría, sólo tiene que borrar al supernumerario, ahorrar inversión y cuadrar los ingresos y gastos del Estado.
El déficit fiscal y el desequilibrio de la balanza comercial importaciones vs exportaciones- se mantendrán pero la administración será mejor por decencia en el gobierno y la decisión de cortar el dispendio del clientelismo y de la francachela.
Hace falta capacidad en el gobierno pero hace falta también honradez. Y muchos dominicanos entienden que la honradez suple con mucho esas capacidades extraordinarias que por lo general se avecinan a la corrupción para enriquecerse sin medida.
También puede recortarse y unificarse el trabajo de instituciones que duplican sus funciones y que cuadruplican los gastos.
Los ministerios de la Mujer y de la Juventud no tienen otro objetivo que satisfacer al clientelismo de dirigentes quienes, a su vez, crean puestos para complacer a militantes acreedores de trabajo en las campañas.
Y las Fuerzas Armadas y la Policía pueden ser reducidas y tecnificadas para que siquiera cumplan con la función de proteger y controlar los 385 kilómetros de frontera y el imperio de la delincuencia y el crimen en las calles del territorio.
No resultaría nada difícil la tarea de un gobierno decente que gane las elecciones de 2012 y vaya al gobierno con la voluntad política de administrar para el pueblo los bienes que son del pueblo.

