Opinión

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El Archivo General de la Nación y la Academia de la Historia dedican hasta ahora dos tomos al rescate de la obra historiográfica del médico e investigador nacido en La Vega.

 Los libros se ponen en circulación en Santo Domingo, sede de la ADH, y en la Cooperativa Vega Real, de la “ciudad olímpica”.

 Alfredo Rafael Hernández, quien estuvo a cargo de la búsqueda y organización de los trabajos de Despradel Batista, lee una semblanza del historiador.

 Y el historiador Raymundo González lee la carta que dirigió a la Academia con el objeto de que se reivindique la memoria del médico e historiador de la afrenta a que lo sometió la tiranía de Trujillo en 1957.

 Despradel Batista ha sido el miembro de la ADH de más corto período como tal. Algunas horas, nada más.

 En su discurso de presentación, ocuparía el puesto vacante del fallecido Manuel Arturo Peña Batlle, hizo un análisis de la trayectoria del patricio Juan Pablo Duarte que, de pasada, dejó en el triste lugar de la historia que corresponde al general Pedro Santana.

 No había razón para que el nuevo académico mencionara al tirano Trujillo en su discurso de aceptación.

 En ese tiempo, a Trujillo había que mencionarlo refiriérase el orador a quien se refiriera. Si tocaba el tema, por ejemplo, de Juana Saltitopa y otras heroínas de la Independencia,  había que crear un lugar para Trujillo.

 El doctor Despradel Batista no lo hizo y en esa misma sesión, donde no se le aplaudió por miedo, los paniaguados presentes encontraron un vocero en Ramón Emilio Jiménez y allí se selló el destino del nuevo miembro de la Academia.

 Comenzó en ese momento una campaña de calumnias y difamación por la prensa en la que gente como Jiménez se lamentó de que el médico e investigador de la historia soslayara a Trujillo como “materializador de la obra” del patricio.

 El historiador González, lo que leyó en los actos de Santo Domingo y La Vega, se ha dirigido a la Academia para solicitar la reivindicación del doctor Despradel Batista.

 Y la Academia llevará la iniciativa a discusión en la próxima sesión de su consejo directivo, a fin de que al historiador ya fallecido se le reconozca como miembro supernumerario.

 Para el tercer tomo del rescate de la obra dispersa de Despradel Batista hay que hacer el esfuerzo por dar con su discurso de 1957 acerca de la trayectoria y obra de Duarte, para que sea su pieza inicial.

 Y a ese discurso debe darse toda la difusión posible entre los miembros de la Academia, los colaboradores del AGN, el resto de intelectuales, investigadores y escritores y los estudiantes de historia y otras ciencias.

El Nacional

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