Opinión

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“Life”, “Selecciones” y el cine

No había otras ofertas y el contacto con esos tres agentes del “american way of life” dejaron en muchos dominicanos, muchachos para los cuarenta y los cincuenta, el sedimento de un condicionamiento cultural que los hacía por lo menos simpatizantes de Estados Unidos.

 La participación de los diplomáticos de Washington en la lucha contra los remanentes de la tiranía de Rafael Trujillo, tras el ajusticiamiento de 1961, amplió esa base de penetración.

 Ese drama lo vivían adultos y jóvenes antitrujillistas, desventaja que no compartían los adultos y jóvenes trujillistas quienes desde el 30 de Mayo de ese año rompieron con los norteamericanos por la participación de ese país en la conspiración contra la tiranía y en el mismo ajusticiamiento del tirano.

 Las propuestas comunista y socialista ganaron en público mucho terreno, pero en privado, el socialismo democrático moderado de la “izquierda latinoamericana” y posiciones más conservadoras se adueñaron de los sectores altos y medios de la población, que influyeron en las mayorías.  Se luchaba por el establecimiento de una democracia “tipo norteamericano”, y ese objetivo se materializó con la victoria de Juan Bosch y el Partido Revolucionario.

 Hasta ahí, las posiciones comunista y socialista ganaron terreno sólo entre la juventud de menor edad y adultos –liberales y antitrujillistas del frente interno que podían viajar y exiliados- con acceso a otras fuentes de información y formación que no fueran las revistas “Life” y “Selecciones” y el cine.

 “Una golondrina no hace verano” y lo que puede considerarse la mayoría de jóvenes y adultos –estudiantes de término y profesionales que empezaban a hacer carrera y familia- necesitaba para aprender  más de la experiencia de lo vivido que de los libros y folletos doctrinarios.

 La ruptura con el molde de la cultura norteamericana empezó con el golpe del 25 de setiembre de 1963, siete meses después de juramentarse el gobierno democrático y de “izquierda latinoamericana” de Bosch.

 La participación de la oligarquía, de la iglesia católica y de la misión diplomáticomilitar de Estados Unidos empezó a alejar a jóvenes y adultos liberales del “sueño norteamericano”.

 La ruptura definitiva se dio el 28 de abril de 1965, cuando Estados Unidos desembarcó una invasión que llegaría a los 42 mil soldados para proteger y mantener en el gobierno  a las oligarquías civil y militar trujillistas y neotrujillistas del golpe de Estado de 1963.

 Pero no hubo “colorín colorado”.

Lo único colorado fue la imposición por los norteamericanos de Joaquín Balaguer. Y la consiguiente radicalización de los comunistas y socialistas, y hasta la de los demócratas “american way”, fue ahogada por una avalancha de sangre.

 Las posiciones se mediatizaron, después, porque la vida tenía que seguir y porque Balaguer y los norteamericanos armaron  una política de crímenes, corrupción y de sustitución cultural que ha envilecido a mucha de la gente de los grupos  privilegiados y del resto de la sociedad.

El Nacional

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