Opinión

AL DÍA

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 Pilar Awad Báez no quiere venganza sino justicia.  Asesinados, perdió a sus padres, a su abuelo y a un tío. A los dos primeros en un designio macabro de “Angelita” Trujillo y Luis José León Estévez y al tercero y al cuarto envueltos en el ajusticiamiento del tirano el 30 de Mayo de 1961.

 Todavía hay quienes dicen que Pilar Báez de Awad y Jean Awad Canaán murieron en dos “accidentes”. La primera en una clínica. El segundo en una carretera.

 La gente de conciencia con edad para haber vivido el horror de la tiranía de Trujillo sabe de “accidentes” de automóvil mediante los cuales se asesinó a las hermanas Patria, Minerva  María Teresa Mirabal, a Ramón Marrero Aristy, a Augusto (“Trene”) Pérez Garrido, a Enrique (“Quique”) Lithgow y a Diógenes del Orbe.

 Y de “accidentes” en clínicas y hospitales, públicos y privados, donde tras una inyección de aire o de agua se provocaba la muerte segura de un enemigo del régimen trujillista.

 En 1960, cuando ocurrieron los asesinatos Pilar-Jean, el rumor público fue de que habían sido asesinados. El comentario circuló entre los antitrujillistas pero, también, en algunos miembros de los corros de aduladores que rodeaban al matrimonio de “Angelita” y “Pechito”.

 No hubo dudas. Cada uno de los miembros de esa pareja era capaz del crimen.

 En círculos íntimos, el matrimonio de Aída Perelló y Miguel Ángel Báez Díaz comentó en 1960 muy en silencio pero con la voz pesada del dolor acerca del asesinato de la hija y del yerno y nuero.

 Baéz Díaz, junto a sus primos Juan Tomás y Modesto Díaz Quezada, y a Antonio de la Maza Vásquez y otros ofendidos por el tirano, formaron los grupos de acción y político que seis meses más tarde ajusticiarían al tirano en la prolongación de la avenida George Washington.

 Con sólo meses de nacida, Pilar Awad Báez perdió también a su abuelo y a un tío muy joven, Miguel Ángel (“Miguelín”) Báez Perelló a manos, también, de Trujillo y su horda de criminales uniformados y civiles.

 Hace unos meses regresó al país para encontrarse con que “Angelita” había publicado un libro para tratar de descalificar mediante la calumnia a los héroes del 30 de Mayo y a sus familiares.

 Una mujer ya, madre de hijos adultos, y aunque sin odios ni rencores que no ha sentido nunca, Pilar decidió luchar hasta dar con la verdad del asesinato de sus padres.

 Y en eso está. Con firmeza. Llena de una bondad que se retrata en las líneas de su cara y en su sonrisa abierta y sin malicia pero con la decisión que no se detendrá hasta conocer la verdad.

El Nacional

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