Opinión

Al día

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Para que no falte “un pelo dentro de un sancocho”, los reeleccionistas del presidente Fernández inician su campaña hacia el 2012.

 Desde la misma acera se lanza la posibilidad, con vallas y afiches, de que la Primera Dama pueda ser candidata presidencial  por el Partido de la Liberación.

 Y el mismo Fernández, en un rogado encuentro con periodistas, les dice que el asunto de su repostulación lo decidirá el “soberano”.

 En tanto, el “sancocho” del Partido Revolucionario, después del golpe de las elecciones provinciales de mayo, presenta cinco pelos visibles.

 Uno es Miguel Vargas Maldonado, presidente en disputa del PRD y, en disputa también, precandidato a la presidencia de la República.

 Hipólito Mejía, reivindicado según él por la política de Vargas Maldonado, es el segundo.

 El tercero Luis Abinader, quien aspira desde antes de 2008 sin que la gente sepa bien cuál es su razón para aspirar y con cuáles fuerzas internas y externas contaría para ello.

 Guido Gómez Mazara es el cuarto.

 Y el quinto, como “la quinta pata del gato”, Eligio Jáquez.

 Se supone que estos dirigentes, desde ya, están arropados por la actividad frenética de sus precandidaturas, lo que en realidad les deja poco tiempo para analizar las posibilidades y movimientos de su contrario y, de pasada, hacer como partido una oposición real y ganadora de simpatías y votos entre la gente.

 Los cinco van a “ganar” dentro, como es de suponer que digan, y los cinco van a “ganar” en las elecciones generales de 2012, aunque se sepa que no puede haber cinco ganadores a la candidatura presidencial en una convención ni cinco ganadores a la Presidencia en unos comicios.

 ¿Pudiera desear el presidente Fernández, además caudillo del PLD, enfrentar una situación política más cómoda con miras a 2012?

 La Constitución promulgada este año le impediría postularse y, en el entendido de que no convocará a una Asamblea Revisora para modificarla, el Presidente podría ganar las próximas elecciones no con la candidatura de su esposa Margarita o de su antiguo amigo Danilo Medina o de cualesquiera de los turiferarios a su alrededor sino con “Chochueca”, con “Pelao”, con “El Chivo” o con “Juana Barajita”.

 Porque contrario, lo que se llama contrario, en la acera del PRD no lo tiene. Y porque tener a cinco precandidatos y candidatos adversarios es no tener a ninguno y muchísimo mejor que no tener ninguno.

 ¿Hay posibilidad de que cambie la imagen que hasta ahora presenta el PRD?

 No. La tradición, en ese partido, es que sus dirigentes prefieran las grandes derrotas que trae su división interna a una posible victoria unitaria afuera.

El Nacional

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