Opinión

Al día

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Con el asesinato del último de los expedicionarios por Constanza, Maimón y Estero Hondo y la puesta en libertad de los seis sobrevivientes, se frustró para el país la posibilidad de sustituir a la tiranía de Rafael Trujillo por un movimiento revolucionario.

 El fracaso de la acción política que debió seguir al ajusticiamiento del tirano el 30 de mayo de 1961 frustró la posibilidad de sustituir a la tiranía con una transición que quizá hubiese desembocado en gobierno popular.

 Las elecciones de diciembre de 1962 le dieron al país un gobierno democrático con un presidente que no puso en práctica la “democracia” que querían Estados Unidos y su oligarquía y sus fuerzas armadas e iglesia católica criollas, derrocado siete meses después de tomar el poder.

 Al pueblo le tomó 17 meses reaccionar pero reaccionó no sólo con una conspiración antigolpista de partidos liberales y revolucionarios sino con la participación de militares democráticos.

 El 24 de Abril de 1965 el pueblo liberal y revolucionario y sus militares se lanzaron a la calle y “en lo que pestaña un pollo” derrocaron al gobierno golpista del Triunvirato y derrotaron a los partidos, a la iglesia y a los militares tradicionales que lo apoyaron.

 Estaba planteada una situación revolucionaria en todo el país que no podía desembocar en un gobierno solo liberal aunque ese fuera el postulado de la revolución constitucionalista.

 El 28 de abril, Estados Unidos invadió al país, redujo a los constitucionalistas y revolucionarios en 11 barrios del centro de la ciudad y con un cerco de Este a Oeste de la capital empezó a presionar para imponer las normas de sus negociaciones.

 Entre 1966 y 1978 y 1968 y 1996, los norteamericanos impusieron al neotrujillismo de Joaquín Balaguer, “a sangre y fuego” para que gobernara a fuego y/o a sangre y/o  a robo.

 El caudillo neotrujista gobernó a veces a robo y  a veces a robo y fuego y en muchas  ocasiones a fuego, sangre y robo.

 Los gobiernos “liberales” que hubo entre 1978 y 1986 y de 1996 a esta fecha ni siquiera se han planteado la destrujillización de la mentalidad política de gobierno que se impone en el país desde el modelo balaguerista.

 Una democracia tuerta y coja ha sustituído a la tiranía de Trujillo y a aspectos del neotrujillismo balaguerista pero el país sigue sin al ejercicio de su derecho soberano de autodeterminación y sin el ejercicio de derechos económicos que hace mucho tiempo debió distribuir la riqueza nacional con algo de justicia.

El Nacional

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