Opinión

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Con alto riesgo para su vida y para la de sus familiares ascendientes y descendientes, Guido (“Yuyo”) D’Alessandro Tavárez participó contra la tiranía de Rafael Trujillo en la conspiración del Movimiento Revolucionario 14 de Junio descubierta y encarcelados sus miembros en enero de 1960.

 De espaldas al bienestar de una familia acomodada y al ejercicio de una profesión que le proporcionaría todos los beneficios, “Yuyo” pudo encubrirse de alguna manera y dejar el país a principios de ese año.

 En el extranjero se sumó de inmediato a los antitrujillistas que hacían labor contra la tiranía y cuando regresó, ajusticiado el tirano, siguió en esa línea con la fundación junto a otros del Partido Revolucionario Social Cristiano.

 En reportajes que empezó a publicar el matutino “Listín Diario” el 26 de julio pasado y que firma Wendy Santana, D’Alessandro Tavárez confiesa la razón que lo llevó a tomar la determinación de romper con la tiranía y participar en la lucha en su contra.

 Casado con Josefina Ricart –ya tenían cuatro hijos-, era concuñado y compañero de tragos y parrandas de Rafael Leonidas (“Ramfis”) Trujillo Martínez, casado a su vez con Octavia (“Tantana”) Ricart, hermana de Josefina.

 Días después de las expediciones del 14 y 20 de Junio de 1959 por Constanza, Maimón y Estero Hondo, “Ramfis” lo llamó a la base aérea de San Isidro para presenciar el asesinato de un expedicionario capturado en Constanza.

 Después de golpearlo y torturarlo de la manera menos imaginable -como hizo con todos los demás-, el hijo mayor del tirano se aprestada a asesinar a quien debió ser el expedicionario Rafael Tomás Perelló Díaz –el primer capturado- y quiso que “Yuyo” presenciara la aberración.

 Esa primera vez, confiesa D’Alessandro Tavárez, participó con desgano pero  la acción lo llevó a decidirse por la lucha  para lograr el cese de la situación de opresión y abuso que se vivía en el país.

 La segunda vez, “Yuyo” reaccionó y recriminó a “Ramfis”. La respuesta del concuñado fue ordenar que se le apresara y hacer que le cortaran el pelo a rape.

 Cuando lo dejaron salir de San Isidro, cuatro días más tarde, era un antitrujillista militante cuyo primer movimiento fue buscar a su tío, Manuel Aurelio (“Manolo”) Tavárez Justo, quien lo había invitado varias veces a participar de un movimiento conspirativo, para decirle que sí, que aceptaba.

 Tavárez Justo era medio hermano de doña Carmen Tavárez Mayer, la madre de “Yuyo”.

 Expulsado de estudios en una academia militar de Estados Unidos, “Ramfis” vio en las expediciones del 14 y 20 de Junio la oportunidad de hacer méritos frente al tirano e hizo de la base aérea de San Isidro la cámara de tortura y martirio de los expedicionarios de los que sólo seis salieron con vida.

El Nacional

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