Tolentino: Palabra nueva
El día en que mujeres y hombres alcancen a comprender cuánto se puede decir en los versos de un poema, tomarán el oficio, dejarán de escribir disparates y se amarán y entenderán mejor entre sí.
Pero mientras llega esa utopía, Hugo Tolentino desliza su Palabra nueva debajo de la puerta de una vida que se agoniza en lo inmediatista de la verborrea coyuntural y superficial. Puestos a dormir el historiador y el político, la duermevela del poeta íntimo sacude sus términos y los convierte en contracomunicados, con el propósito limpio de celebrar al ser humano en carne y pensamiento vivos -libertario, justiciero y solidario- que el historiador y el político en él habían puesto a dormir o en duermevela.
(Entreparéntesis: Inés Tolentino.
(Con una hoja de vida impresionante para los que gustan de esos menú académicos, su arte habla el lenguaje de lo simple: el dibujo de la mano de una niña inocente o de una anciana sabia que nace de y agrega a Palabra nueva.
(No hay competencia entre la leyenda de las viñetas así se les decía antes a estas ilustraciones- y el contexto de los poemas del libro. Pintores y poetas retorcidos podrán decir que el dibujo rescató a la obra o que la obra pierde con la ilustración pero esos decires corresponden al disparatismo de reglamento mientras llega la utopía).
De la palabra nueva, primera parte, nueve poemas. Dos, Al hombre.
Nombres, tres. Nueve, Del amor. Merengue, uno y cuatro Del seguro destino. Pero cada uno y todos tan elementales como la sabiduría que en ocasiones viene de la profundidad de conocimientos y experiencias de ancianos y en otras de la cándida y contundente materialidad de los niños.
Lo que quiere decir -lo dicho hasta ahora pero más lo no dicho- que Palabra nueva se puede leer en un momento y en toda una vida.
Un botón de muestra (he cumplido el proverbio):
…Pero no puedo negar que ignoro / las sagradas escrituras, / palabras que al decir prometen / nubes blancas, un portero con barba / una lira en las nubes / y el éxtasis lascivo / de una inspirada santa. / Mis dudas, tan pedestres / avasallan mi fe, la castran / y vivo este planeta / cárcel enjaulada / sin pretensión alguna de volar / sin trayecto y sin alas / hacia una estratosfera / tan incierta y lejana
Y otro (espera):
Corre ve y dile / a la muerte / que si me espera, / la espero. / Y que si no me espera, / la espero.
Para leer en un momento y en toda una vida.
(Diseño gráfico y producción, Lourdes Saleme y Asociados. 53 páginas, Editora Búho, 2009).

