En sus análisis de la realidad histórica dominicana, el siquiatra y escritor Antonio Zaglul manejaba tres temas principales: la subestimación; la paranoia (delirio de persecución o gancho) y la falta de conocimiento colectivo como medio de deformación del valor de la nacionalidad.
Antes de 1965 y en artículos de prensa y ensayos que publicó en libros, el siquiatra abordó esos temas y volvió sobre ellos cada vez que fue necesario.
En ese año ocurrió la revolución constitucionalista y guerra patria de Abril y, desde entonces y hasta hoy, los Estados Unidos cuyas fuerzas armadas invadieron el país para abortar el levantamiento popular y la clase dominante diseñaron e imponen un programa de sustitución cultural que convirtió en ideología la subestimación, combatió el gancho con la conversión de cada vez mayor cantidad de personas de perseguidos en perseguidores y termina por desconocer el valor de la nacionalidad y de la dominicanidad para restructurarlo de acuerdo con el american way of life y el american way of thinking.
Uno de los escritos más hermosos y tristes del doctor Zaglul fue publicado como libro, Mis 500 locos, para contar del drama y la tragedia de lo que según el siquiatra era el almacén de locos del kilómetro 28 de la autopista Duarte.
Apropósito de subestimación del dominicano, de su todavía persistente complejo del gancho y de la antivaloración de la nacionalidad, salta el comentario de varios periodistas y políticos, asalariados directos e indirectos del gobierno, quienes venden la imagen del presidente Fernández en rol de internacionalista y mediador internacional.
El presidente dominicano ha sido utilizado una o dos veces como emisario ante el conflicto de Honduras, por ejemplo, y en parte para comunicación, en el problema que el presidente Hugo Chávez, de Venezuela, decía tener con el hasta hace poco presidente de Colombia, Álvaro Uribe.
(Lo de Honduras fue resuelto por la Organización de Estados Americanos sin que se enterara el presidente Fernández, quien ha tenido que poner al país a cargar con el muerto del derrocado presidente Manuel Zelaya).
Pero hasta ahí.
De manera voluntaria, y porque le gustan los viajes, Fernández ha tratado de hacer algún tipo de labor cuyo fundamento no se conoce en el conflicto de Israel y Palestina pero hasta ahí, o menos.
Los mediadores internacionales, por lo general y casi sin excepciones, son agentes de las grandes potencias Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña- en misiones particulares rumbo a acuerdos sociopolíticos y económicos que representan y garantizan los intereses económicos y políticos de las potencias.
Casos aislados, como el del filósofo inglés Bertrand Russell, se dan pero para ocupar un espacio de mediación que, por lo común y hasta hoy, se ha quedado en el escenario abstracto de lo deseable.

