Nueve acontecimientos, siete nacionales y dos internacionales, marcaron el principio del fin del tirano Rafael Trujillo entre 1959 y 1961.
Las expediciones aérea y marítima de los días 14 y 20 de junio, con la inmolación de la casi totalidad de unos 200 combatientes que desembarcaron por Constanza, La Vega, y por Maimón y Estero Hondo, en Constanza.
A seguidas, lo que la tiranía conservó en silencio, el descubrimiento en julio de la conspiración antitrujllista de los sargentos de la Aviación Militar, que culminó con la prisión, tortura y asesinato de 22 hombres.
Entre fines de 1959 y principios de 1960 fueron a la cárcel 23 preadolescentes y adolescentes de Santiago, Los Panfleteros, torturados y asesinados con excepción de dos de ellos.
También a principios de 1960, el descubrimiento de la conspiración del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, que culminó con el apresamiento de unos cuatro centenares de dominicanos jóvenes y maduros, a todos los cuales se les torturó sin misericordia en las cámaras de la tiranía.
Docenas de ellos fueron asesinados.
El 4 de junio, una delegación del Movimiento Popular Dominicano vino del exilio enfrentar a la tiranía en seguimiento de su política de Lucha interna o Trujillo siempre.
El MPD activó por pocos meses, hasta que fue asaltado por grupos de delincuentes políticos protegidos por tropas de la Policía y las Fuerzas Armadas y por los agentes secretos del Servicio de Inteligencia Militar.
Cuarenta y tres de los emepedeístas serían asesinados en pocos días.
El 24 de junio de 1960 el tirano alargó su brazo criminal e intentó el asesinato del presidente venezolano Rómulo Betancourt, quien conservó la vida.
La protesta internacional del régimen de Caracas produjo una reunión de la Organización de Estados Americanos que, a mediados de agosto, estableció sanciones de aislamiento y bloqueo contra el régimen trujillista.
El 25 de noviembre fueron asesinadas las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal en un crimen al que la sociedad respondió con activo repudio y con una acción antitrujillista que ya no se disimulaba.
Seis meses después de este asesinato, el 30 de Mayo de 1961, un grupo de valientes emboscó y ajustició a Trujillo en la prolongación de la avenida George Washington.
El heredero directo de Trujillo, Rafael Leonidas, Ramfis, trató de mantener el poder pero a los seis meses escapó del país no sin antes, el 18 de noviembre de 1961, asesinar a seis de los principales participantes en el complot que descabezó a la tiranía.
En lo adelante, y hasta 1966, el verdadero heredero de la mentalidad y estructura trujillistas, Joaquín Balaguer, apoyado por Estados Unidos, se prepararía para ocupar el poder hasta su muerte y más allá.

