La cementera de Gonzalo
Hace unos años se construyó la carretera Juan Pablo II, que parte de la avenida de Las Américas y llega al cruce de Molenillo, en Nagua, que empalma con la carretera vieja para llegar a Sánchez y a Samaná.
La Autovía atraviesa uno de los extremos del Parque Nacional de Los Haitises.
Durante quince o dieciséis horas de cada día, lunes a sábado de todas las 52 semanas del año, todo tipo de vehículo de motor que utilice la carretera en el tramo de Los Haitises bombardea el ambiente con el monóxido de carbono de sus mofles y con la depredación normal de los pasajeros de todas las clases.
No se tiene memoria de que se organizara campañas públicas para impedir la construcción de la carretera o demandar que se construyera en otro lugar.
La Juan Pablo II conecta desde Santo Domingo y otras localidades con el polo turístico de reciente desarrollo en Samaná y ello fue explicación suficiente. Hubo una que otra protesta por los precios del peaje que se cobraría para utilizarla pero nada más.
El gobierno concesionó la construcción y operación a una compañía extranjera o mixta que, con los fondos de ese peaje, se encargaría de recuperar inversión y de mantenimiento.
Los ecologistas y los buscadores de protagonismo político que hoy se dan cita en los comités que protestan por la instalación de una cementera distante 34 kilómetros de Los Haitises no encontrarían causa con la construcción de la carretera a través de esa zona protegida.
¿Por qué?
Habrá que preguntarle a esa gente pero esa gente no va a decir porqué protesta contra la cementera que no se instala dentro de Los Haitises y no protestó contra la construcción de la carretera que atraviesa el parque.
¿Por qué?
Dice el comentarista Julio Hazim que, en lo adelante, los extranjeros y dominicanos podrán invertir en cualquier obra de desarrollo pero no en una fábrica de cemento.
Si se quiere saber porqué el comentarista dice lo que dice, preguntar a los ingenieros Félix García y Manuel Estrella, propietarios del Consorcio Minero Dominicano que en Gonzalo, a 34 kilómetros de Los Haitises, construía una fábrica de cemento hasta que fue paralizada hasta prueba en contrario.
¿Por qué la operación de la cementera de Gonzalo, a 34 kilómetros de distancia, amenazaría el equilibrio de Los Haitises y por qué no lo amenaza la Juan Pablo II que atraviesa ese parque nacional?

