Opinión

AL DÍA

AL DÍA

Un periodismo que se limita al marco de los temas agradables para todos es complaciente. El periodismo, crítico, tiene que encontrar lo mucho de bueno que puede haber entre lo mucho de malo, y tratarlo con el mismo rigor.

 De esa manera, y termina la entrada de la serie de columnas, podrá corregirse los errores y se impedirá que las obras buenas no encuentren el camino institucional de la continuidad del Estado.

 No tiene “vuelta atrás”, el nuevo modelo penitenciario que se implanta desde hace varios años y que va ya por trece centros, los últimos inaugurados en San Francisco de Macorís, Vista al Valle; Moca, La Isleta y Santiago, Rafey-Mujeres y Rafaey-Hombres.

 Mil 482 seres humanos que incurrieron en delitos y crímenes cumplen sus condenas en esos centros y serían los primeros en resentir un regreso a los métodos medioevales de la ergástula, la tortura y la desesperanza.

 El procurador general Radhamés Jiménez y el director de los centros Roberto Santana no son ni mucho menos héroes de una gesta que sólo es humanitaria y justa como debió ser desde hace mucho tiempo.

 Ellos, y los directores particulares de los centros, como los internos mujeres y hombres, integran una comunidad que cada día le dice al país que las cosas pueden ser muy diferentes y buenas, y que quien va a prisión debe ser reivindicado por su condena y rehabilitado con disciplina y enseñanza con miras a su reintegración útil a la sociedad.

 Esos 1,482 internos se alimentan cada día con una dieta que no está encima del promedio dominicano pero tampoco debajo. Ya quisieran los indigentes tener garantizadas esas “tres calientes”.

 Pero junto a la alimentación mandan la disciplina en general y la de establecer que el interno no debe disfrutar del ocio más que para la creatividad. Su inscripción en la escuela, desde alfabetización a costura y desde artesanía a agricultura, es el segundo “sine qua non” de su permanencia en el centro.

 En Vista al Valle, el centro de SFM, hay 384 internos. En La Isleta, Moca, 398, y Rafey-Mujeres 66 y 648 y Rafaey-Hombres. Mil 482 seres humanos que aprenden cada día que la libertad sin disciplina no es libertad y que la libertad disciplinada sin educación es una pérdida de tiempo y de esperanza.

 Y el programa va del surco en el huerto de vegetales y “víveres” hasta los corrales de aves, puercos, chivos y ovejos; del taller de herrería, carpintería y ebanistería hasta el de alfarería y cerámica y del aprendizaje de las primeras letras hasta la especialización en informática, electricidad, plomería y pintura, teatro y música.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación