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Contra y con Hipólito

En 2005, cuando su candidatura a secretario general del Partido Revolucionario alcanzó un 20% de los votos, Guido Gómez Mazara se enfrentó al expresidente Hipólito Mejía, patrocinador de Orlando Jorge Mera.

 Recién desplazado de la presidencia de la República, Mejía contaba en ese momento con la fuerza importante dentro del PRD.

 Y la impuso en la convención.

 Pero Gómez Mazara se quedó con el 20% del voto de las bases.

 Cuatro años después, con un trabajo político realizado en algo más del horario normal, la precandidatura de Gómez Mazara empezó a perfilarse triunfadora.

 Meses más tarde, un acuerdo entre el presidente Fernández y el excandidato presidencial perredeísta Miguel Vargas Maldonado tuvo la virtud de catapultar a éste como nuevo líder del PRD.

 A pesar de que su campaña presidencial de 2004 y de 2008 se realizaría contra la figura de Mejía más que contra la de Vargas Maldonado, el Presidente logró apartar al expresidente del primer plano del PRD.

 Y Vargas Maldonado, quien sufrió durante la campaña presidencial de 2008 la mezquindad de altos dirigentes del PRD que quisieron hacerle pagar su lealtad y trabajo a precio de oro, decidió estructurar una jefatura sin discusión.

 Y con miras a la convención que después de cuatro posposiciones se realizó el 27 del mes pasado, presentó sus candidaturas a las secretarías general y de organización y a otros altos puestos de dirección partidaria nacional y provincial.

   Y “se salió con la suya”, o parte de ella.

 En la ocasión, Mejía había virado la proa de su seminaufragado cayuco y apoyó a Gómez Mazara.

 Mucha gente entiende que el expresidente no está ya en condiciones de sumar sino de restar y ello pudiera aplicarse a su respaldo a esa candidatura.

 A pesar de que del 20 % en 2005 subió al doble, 40% en 2009, es posible que Gómez Mazara pudiera captar votos de perredeístas y simpatizantes que de ninguna manera aceptan a Mejía.

 Comoquiera, la suya podía ser, de antemano, una causa perdida.

 Él, como Danilo Medina en 2007, estaba llamado a ser derrotado por el poder.

 Éste lo fue del poder del presidente Fernández, también presidente del Partido de la Liberación. Aquél del nuevo líder del PRD respaldado por la resta que “aportó” Mejía.

 En resumen, hay poco de qué quejarse con relación a los resultados de la convención del 27. En el PRD, como en el PLD, siempre ha gobernado un caudillo absoluto. En el PRD, Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez y ahora Vargas Maldonado.. En el PLD, Bosch y Fernández.

 Porque lo de partidos democráticos y lo de superar al clientelismo, en boca de dirigentes perredeístas y peledeístas, es una declamatoria demagógica que no cree nadie.                         

El Nacional

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