Solidaridad y XII Congreso
Y 3.- Las expediciones del 14 y 20 de Junio de 1959 tuvieron la presencia solidaria de guerrilleros de Cuba, Venezuela, Puerto Rico, España, Guatemala, y Estados Unidos.
El XII Congreso de Historia Dominicana contó entre sus testimoniantes con voces de Cuba, Venezuela y Puerto Rico.
La gesta de 1959 fue una muestra de solidaridad internacional. Lo mismo el XII Congreso, en su rol de reconocimiento y acopio para el testimonio que permitirá a la historia ser escrita desde todos los puntos y ángulos de información que es necesario.
Las siete banderas de los países envueltos en ese jalón de la lucha por la libertad estuvieron de fondo y alto en la sencilla decoración del salón de actos de la Academia donde se realizó el evento.
Y los himnos de esos países, junto a las notas del criollo, se escucharon en el íntimo de los asistentes durante las trece horas de tres días del encuentro del patriotismo y de la solidaridad.
Mayobanex Vargas y Vargas, Poncio Pou Saleta y el comandante Delio Gómez Ochoa, sobrevivientes, representaron, vivo, al cuerpo aniquilado de la gesta en los nombres de todos sus integrantes.
Sus testimonios no hablan de principios y voluntad del pasado sino del presente. Todavía, los tres, se sienten comprometidos con el Movimiento de Liberación, el Ejército de Liberación y el Programa Mínimo, organizador el primero, brazo armado el segundo y provisión ideológica el tercero, partes los tres del todo que fueron las expediciones de 1959 por Constanza, Maimón y Estero Hondo.
Para ellos no hay cincuenta años pasados sino cincuenta años presentes y permanentes como meta.
Quizá muerto en combate alguno, pero en mayoría heridos, los expedicionarios fueron rematados por la inhumanidad patológica del tirano Rafael Trujillo y sus familiares y acólitos en la base de la Aviación Militar convertida en prisión, cámara de tortura y capilla ardiente.
Sobrevivieron además Gonzalo Almonte Pacheco, asesinado poco después de ser libertado por la tiranía; Francisco Medardo Germán, fallecido no hace mucho y el adolescente cubano Pablo (Pablito) Mirabal, muerto a destiempo años después de regresar a su patria.
Hasta el momento, y por once ocasiones, la Academia de la Historia había organizado sus congresos en torno a la historia ya muerta que diseccionan historiadores y otros estudiosos en las mesas de trabajo donde se busca en la del pasado la razón del presente.
En esta oportunidad, Emilio Cordero Michel y quienes le acompañan en el consejo directivo de la ADH quisieron traer a su congreso bianual un material histórico vivo, con protagonistas y testigos vivos, vivo en el recuerdo de un grupo de intelectuales y políticos historiadores y escritores- que quiere transmitirlo tal y cual a las generaciones presentes y a las generaciones por nacer.
