Papeleta mató a menú
Los partidos De la Liberación y Revolucionario están en el fondo de la perversión de los que fueron alguna vez sus principios democráticos y éticos.
Sus cúpulas de esos partidos señalan a los candidatos a posiciones electivas sin intervención de las bases.
Los aspirantes a regidores, síndicos, diputados y senadores necesitan de ese apoyo para ser candidatos el apoyo, lo que traería consigo el dinero preciso para las campañas.
Esos aspirantes vienen de la política clientelista, que hacen a su vez, lo que los exime de presentar programas de principios a sus electores.
Las campañas consisten en financiar ataúdes, comprar medicinas, pagar clínicas, ayudar con unos pesitos a compañeros o familiares de éstos o a otros electores potenciales, amén de aplicar aquello de el que parte y reparte .
Y esas campañas, suman centavo a centavo los millones de Chanflán que no tienen los candidatos porque, además, son políticos profesionales y la mayoría de ellos no ha podido reunir su capital originario con algún puesto público.
La situación es común en el PRD y en el PLD.
En el segundo partido ya se hizo patente cuando la cúpula se reservó nada más y nada menos que 26 candidaturas a senador. A las bases les tocará elegir 6. Los mandantes designarán a un 81.25% y los mandados a un 18.75.
El PLD no podía repetir con el escandaloso Alejandro Williams en San Pedro de Macorís, el senador que no va nunca a su trabajo. Tampoco con el diputado ————-Crisóstomo, de Puerto Plata, quien para balancear el hecho de tener a su padre y a un hermano en la nómina de la Cámara amenazó con presentar un proyecto de ley para reducir la de Libre Acceso a la Información, a fin de que periodistas dejen de meterse en lo que no les importa.
Y tampoco con la síndica y precandidata de San Juan de la Maguana, Hanoi Sánchez, quien no hace poco inauguró una obra municipal en la que, según su anuncio en la prensa, también actuó como contratista de diseño arquitectónico.
Y en el PRD ocurrirá lo propio.
Se supone que no repetirá con el diputado Radhamés Fermín, de Santiago, quien tampoco va a su trabajo, ni con el diputado de La Vega Radhamés Ramos García, El Chino, convicto traficante de chinos cuando en la administración de Hipólito Mejía ocupó un consulado en Haití, ni con el multiacusado Julio Romero.
Otros casos de corrupción anularían a precandidatos a regidores, síndicos, diputados y senadores de los dos partidos cuya tarea en el último cuadrienio, como la que proyectan para el sexenio que iniciarían en agosto venidero, consiste en recibir sus salarios y barrilitos para ocuparse sólo de enriquecerse y hacer su política clientelista.
