Opinión

AL DÍA

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Del 2 de Mayo de 1861

3.- El coronel José Contreras y el comandante José María Rodríguez dictaron, leyeron y aprobaron sus testamentos el 19 de mayo de 1861, horas después de que un tribunal reunido desde las 11 de la noche del día anterior los condenara a muerte junto a otros 21 compañeros de la revuelta restauradora de Moca, realizada 45 días después de que el general Pedro Santana anexara la República a España.

 El hispanismo colonialista de la clase dominante de entonces, santanista por fuerza, hizo circular la versión de que diferentes próceres de varias regiones de la República habían firmado documentos para apoyar la anexión.

 El historiador José Gabriel García se ocupa en su “Compendio de la historia de Santo Domingo” de poner en entredicho la fidelidad de esos documentos, al afirmar que Santana hacía escribir los nombres de generales, coroneles y capitanes de las luchas de Independencia sin molestarse en consultarlos.

 Lo que de hecho ocurrió con el coronel Contreras y otros muchos patriotas independentistas.

 Pero así como esa tendencia histórica de pensamiento dominante trató de descalificar a esos patriotas, pudo dejar caer, mediante obras de historia y de ficción, acusaciones y dudas contra quienes representaban los principios y la voluntad soberanos de los dominicanos.

 Que pudiera ser el caso del comandante Rodríguez.

 César Nicolás Penson, el escritor en cuyas “Cosas añejas” quiere arrojarse la sombra de una duda acerca de la integridad del patriota, era él mismo un producto de la clase dominante del país, lo que se comprueba en el racismo y antihaitianismo de sus ideas del entrelíneas de esas narraciones, como en el hecho de que sus fuentes de consulta fuera sólo la memoria de damas de lo más encumbrado de la sociedad entonces.

 A Penson hay que leerlo con el cuidado con el que se lee a muchos escritores e historiadores de su época, anteriores y posteriores,  hijos del colonialismo españolizante y del racismo y antihaitianismo que como ideas y mentalidad sembraron en la clase dominante sus conflictos de intereses con el vecino país.

 Todavía se habla de una supuesta afrenta a la “dominicanidad” protagonizada por el ejército haitiano de Jean Pierre Boyer en febrero de 1822, al reunificar a la isla bajo la bandera de la república haitiana, cuando faltaban 22 años para que se proclamara la República y empezara a llamarse dominicanos a sus habitantes.

 Como ahora se utiliza el eufemismo de una “invasión pacífica” de inmigrantes haitianos porque la última expedición armada de ese país contra el territorio del Este de la isla ocurrió antes de cumplirse el primer cuarto del siglo antepasado. 

El Nacional

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