Opinión

AL DÍA

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Los de mayor edad eran Ramón Francisco y Marcio Veloz Maggiolo y los menores ellos Grey Coiscou Guzmán, Jeannette Miller, Rosita Suazo, José Ramírez (“Conde”), Miguel Alfonseca, Antonio Lockward, Porfirio Gallardo, Armando Almánzar, René del Risco y Bermúdez, Iván García, Arnulfo Soto, Alberto Perdomo, Carlos Acevedo Gautier, Rafael Áñez Bergés, Félix Lenderborg, Ramón Oviedo, Rafael (“Fello”) Olivo y dos o tres más que se le olvidan al autor de la columna, incluido también en el grupo.

 Hicimos los primeros contactos a fines de los cincuenta y principios del 60 y algunos de esos pintores, poetas, narradores y dramaturgos dieron con sus huesos en la cárcel, realizada en enero de 1960 la batida contra el Movimiento Revolucionario 14 de Junio organizado al calor de las expediciones del 14 y 20 de Junio de 1959.

 Después de la revolución constitucionalista y guerra patria de abril de 1965 el grupo aumentó y más tarde se subdividió en los grupos El Puño y La Isla. La Máscara, con predominio de actores de teatro que también eran narradores y pintores, se formó después de abril del 65 y al margen de la Generación del 60 y de sus postulados éticos y sociopolíticos.

 Los sentimientos democráticos más y menos radicales unían a la gente del 60, Tuvieron que venir los acontecimientos de abril de 1965 y la invasión norteamericana para que este grupo de pintores, narradores y dramaturgos tomara una definición ideológica revolucionaria, que se haría definitiva.

 Antes del acontecimiento, algunos de ellos tenían esa militancia pues participaban también en Arte y Liberación, de la Agrupación Política 14 de Junio que más tarde devendría Movimiento Revolucionario.

 En Arte y Liberación, como figura principal, estaba el pintor Silvano Lora, quien también escribía.

 En lo ético, arte social y lo que se denominaba entonces literatura comprometida. Una negación del individualismo, del abstraccionismo y del lirismo en cuanto se pintaba y escribía. Una afirmación de la necesidad de un arte y de una literatura que reprodujeran la necesidad de liberación del pueblo.

 Militaron en los diversos partidos de la izquierda revolucionaria formados después del ajusticiamiento del tirano Trujillo y mantuvieron esa militancia a pesar de tener que dedicarse al periodismo, a la publicidad y a la docencia universitaria para ganarse la vida.

 Así fue por lo menos hasta fines de los 22 años de despotismo ilustrado del neotrujillista Joaquín Balaguer.

El Nacional

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