Opinión

Al Día

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1930-1996

2.- En las elecciones de 1994, el presidente Joaquín Balaguer maniobró a su costumbre y con la ayuda de la incapacidad de sus opositores, operó un fraude que le permitió dos años más de poder a cambio de la modificación constitucional que prohibía la reelección y que establecía como margen para la victoria electoral el 50 por ciento más uno de los votos válidos computados.

 José Francisco Peña Gómez y el Partido Revolucionario, que ganaron esas elecciones, no encontraron capacidad ni fuerzas para defender su victoria y el primero, sin leerlo, aceptó firmar un “Pacto por la democracia” elaborado por Balaguer que le prolongaba el mandato al caudillo neotrujillista.

 En las elecciones de 1996, Juan Bosch, caudillo del Partido de la Liberación, había impuesto como candidato a Leonel Fernández. El PRD y Peña Gómez, quien volvía por tercera vez como candidato, no alcanzaría el 50 por ciento más uno para ganar en la primera vuelta.

 Balaguer, sin candidato porque no respaldaba a Jacinto Peynado, del Partido Reformista Social Cristiano, sin consultar con éste y por decisión personal decidió sumar para la segunda vuelta el 13 por ciento obtenido en las elecciones al 36 ganado por el PLD y Fernández.

 En el Estado Olímpico de Santo Domingo se proclamó un “Frente patriótico” del PLD y de Balaguer para respaldar a la candidatura del primero, que así ganó las elecciones.

 Fernández se coló en la Presidencia por la “chepa” de esa coyuntura.

 (Lo de “Frente patriótico” venía de la campaña racista y antihaitiana que, contra Peña Gómez, habían desplegado Balaguer y el PLD durante ese proceso electoral y el anterior).

 La política de los caudillos militares había pasado más de cincuenta años antes y lo que el neotrujillismo de Balaguer asentaba como factor principal y política de poder eran la corrupción administrativa y el envilecimiento de los procesos de gobierno, de manejo de los negocios privados y de la mentalidad de las mayorías.

 El clientelismo, la malversación y el dispendio de los recursos del Estado en provecho propio fueron características de la política y la mentalidad impuestas por Balaguer, lo que facilitó la permanencia de la mentalidad trujillista en los sectores minoritario y mayoritario de la población.

 El proceso 1961 a 1996, con excepción de los siete meses de gobierno de Juan Bosch y el Partido Revolucionario derrocados por el golpe de Estado civil y militar, norteamericano y dominicano de 1963, tocó sólo de manera superficial la reeducación democrática del país y la institucionalización de sus mecanismos de poder y de negocios públicos.

 El terreno, pues, estaba abonado para que se conociera una nueva etapa del neotrujillismo de Balaguer, esta vez con una falsa propuesta de liberación nacional del PLD de Bosch y de Fernández.

El Nacional

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