La fortuna de Angelita
Al parecer, la fortuna que Angelita Trujillo heredó de su padre el tirano ni botando se acaba.
Ella ha vivido de esa fortuna a todo dar en Miami y con ella ha mantenido a su esposo Luis José Domínguez y a todos sus hijos.
Ramfis Domínguez Trujillo, quien nació hace cuarenta años en la ciudad norteamericana y ha vivido allá desde entonces, fue criado con todo mimo por la fortuna que dejó su abuelo el tirano.
Y de ella ha vivido con toda comodidad y con todo lo mejor de la vida al alcance de esa fortuna.
El origen espureo de ese dinero, producto del asalto al erario y del despojo de dominicanos pudientes y del pueblo durante los 31 años de la tiranía, no afectaría a ese señor ni a ninguno de sus hermanos.
Ellos no escogieron a sus padres y sus padres, al nacer ellos, contraían la obligación de mantenerlos.
Ahora, bien.
El hijo de Angelita y nieto del tirano Trujillo viaja desde 2000 a Santo Domingo y es evidente que alberga los deseos de reinvindicar a su abuelo y a la familia Trujillo, por un lado y, por el otro, de lograr una participación y algún puesto en el escenario de la política.
Y ambas cosas patrocinadas por la fortuna malhabida de su abuelo que heredó su madre y de la que él, sus hermanos y su padre han sido beneficiarios directos y sin límites.
Las posiciones sociopolíticas que se escala con el patrocinio de fondos malhabidos, los del narcotráfico, por ejemplo, no son legitimadas por la sociedad ni aceptadas por la Constitución y las leyes del país.
El patrocinio de la carrera política de Domínguez Trujillo tiene la mancha de provenir de la fortuna sucia que su abuelo acumuló de la peor manera y dejó a sus hijos y eso lo descalifica.
Porque se ha hecho evidente, además, que este señor ha sido formado dentro de las líneas de la doctrina trujillista y, como ha quedado establecido para la razón y la sensibilidad, las tiranías son sólo una sombra, una pesada sombra de injusticia y sangre.
El hecho de que se le mantuviera hasta hoy y como ser humano con un dinero del más espureo de los orígenes no es imputable a este Ramfis, sobrino de aquel otro que usaba ese nombre como apodo y cuya trayectoria de asesino y ladrón sin escrúpulos quedó demostrada con toda claridad hasta el 19 de noviembre de 1961 y en todos estos años adelante.
Otra cosa, diferente, es que quiera usar de las facilidades que le ofrece esa fortuna para hace carrera política en base a compra de complicidades y de alianzas convenencieras de las que están a la venta en el mercado de pulgas de la política criolla.

