El ministro de Educación no consultó siquiera con el Consejo Nacional para formular y poner en práctica desde agosto la reforma curricular que unifica los textos de la educación básica.
Melanio Paredes es el ministro de un gobierno caudillista y continuista que encabeza el presidente Fernández y como tal opera sobre los derechos adquiridos del caudillismo y del continuismo.
Él, como el Presidente y los demás ministros, es omnisciente y omnipotente.
Esa reforma postula la educación transversal, lo que implicaría ofrecer las clases de gramática e historia un ejemplo-, dentro de las diversas asignaturas unificadas que se imparta.
(En Estados Unidos, no es raro encontrar a un estudiante de high school (secundaria) o de college (universitaria), que pese a haber sufrido y superado sus pruebas de esos niveles no sepa leer.
(Ni conozca aún de manera remota las incidencias de la historia norteamericana de doscientos años, desde los inmigrantes del Mayflower y la rebelión de las trece colonias hasta el gobierno del border line George W. Bush).
Los estudiantes de primaria, desde agosto y setiembre de este año, no reciben la educación básica con la familiarización, identificación y conocimiento de las letras y de las palabras y de las frases.
¿Cómo se enseña a leer, entonces, a un estudiante?
La educación reformada cuenta con auxiliares como videos y discos compactos, computadoras y quizá pizarras inteligentes.
¿Cuántas de las aulas ya construidas cuentan siquiera con un enchufe eléctrico?
¿El 5 porciento? ¿Menos del 5 porciento?
¿Y cuántas escuelas cuentan con electricidad constante y estable?
¿Y cómo, con un presupuesto de Educación que apenas sube del 1 porciento del Producto Bruto Interno, va a comprarse pantallas plasma, computadoras y videos y discos compactos para completar la enseñanza mediante el texto unificado del ministro Melanio?
¿Asistieron los profesores públicos a seminarios para instruirlos acerca del contenido y uso del texto unificado y, más que nada y encima de todo, para explicarles los fundamentos de esta filosofía de la educación?
¿Cuánto le costará, a cuatro meses de iniciado el año escolar, volver a comenzarlo, si es que la presión de este 91% de la sociedad logra que la decisión omnisciente y omnipotente del ministro Melanio eche atrás?
¿Y qué tipo de sanción ejemplar deberá aplicarse a este ministro de Educación que él, por sí sólo, ha decidido implantar una reforma curricular que incluye la unificación en uno de todos los textos de la enseñanza?
(Encuesta Gallup: el 91 porciento del país favorece el 4% para Educación).

