2.- A no poca gente le extrañó que en la mesa principal de la puesta en circulación de Imágenes insulares. Cartografía histórica dominicana, el último libro del Banco Popular, estuviese Rafael Camilo, el superintendente de Bancos.
Cuando le tocó su turno, con muy breves y precisas palabras, el funcionario no sólo explicó la razón de su presencia sino que reveló una historia del libro que no es la que se cuenta en sus páginas.
Resulta que como corolario de la quiebra o bancarrota de una inmobiliaria, Central de Créditos, liquidada hace más de diez años por las autoridades, entre sus propiedades incautadas figuraba una primorosa y costosa colección de mapas antiguos de Santo Domingo.
Camilo, superintendente desde 2004, no conocía del detalle.
Pero alguien se lo hizo saber al director del Archivo General de la Nación, el historiador Roberto Cassá, quien se interesó y puso manos a la obra.
Lo primero, visitar al Superintendente y compartir con él la información que tenía.
Camilo, como ya se ha dicho, ignoraba lo concerniente a esa valiosa colección.
Ambos bajaron a un depósito de la Superintendencia y en una veintena o más de cajas, bien embalados, estaban los mapas.
Todos. Sin que faltara uno.
Entonces apareció el segundo problema.
La Superintendencia no podía hacer la donación sino, en una licitación, llevar al mercado la colección de mapas. (Las quiebras bancarias afectan a terceros, que deben ser compensados mediante la venta de los activos incautados).
Enterado el presidente del BPD, Manuel Alejandro Grullón reunió al board correspondiente y se decidió la compra de esa historia dominicana vista por dibujantes improvisados, dibujantes menos improvisados y cartógrafos de 1492 hasta entrado el siglo XX.
La colección será donada al Archivo General de la Nación pero, antes y para llevarla al acceso cercano y conocimiento de historiadores y otros interesados, esta edición de Imágenes insulares. Cartografía histórica dominicana, de cuya compilación se encargó al historiador José Chez Checo.
Antes de terminar sus palabras, aplaudidas no sólo por lo breves sino por la sorprendente e interesante e importante historia paralela que contuvieron, el superintendente Camilo expresó su seguridad de que mientras Cassá este al frente del Archivo, estos mapas no correrán peligro alguno.
Lo que también es verdad. Para bien de la Superintendencia, del Banco, del Archivo y de todo el país que, en ese sentido, apenas se recupera del saqueo de piratas, corsarios y otros depredadores designados por capricho político y/o persecución de interesados como custodios de la última institución.

