Opinión

AL DÍA
Sectarismo ciego

<STRONG>AL DÍA<BR></STRONG>Sectarismo ciego

A propósito del discurso del presidente Fernández el viernes 8 de abril.  La Constitución que regía durante el gobierno del presidente Antonio Guzmán, del Partido Revolucionario, 1978-1982, no prohibía la reelección presidencial.

 El Presidente pudo repostularse.

 Guzmán, en más de una ocasión y ante cierto veneno que el reeleccionismo trataba de inocular en Palacio, dijo que un Presidente democrático no necesitaba la autorización constitucional para no buscar la reelección.

 En varias oportunidades, el presidente Guzmán dijo ser un demócrata, partidario de la alternabilidad en el poder, y que no pensaba siquiera en repostularse.

 Como Presidente y dirigente del PRD, decidió apoyar para Presidente a su Vicepresidente Jacobo Majluta y ambos perdieron la convención de 1981.

 Por intrigas dentro de su partido, que tiene fama de criar entre sus dirigentes mayores enemistades que con los adversarios de otras organizaciones, 43 días antes de entregar el poder, el presidente Guzmán se suicidó.

 Majluta lo sucedió en los días hasta la juramentación del nuevo presidente Salvador Jorge Blanco y se conoce de la gestión facilitadora que desempeñó para que la transición se realizara sin el menor tropiezo.

 El presidente Fernández, en su discurso del 8 de abril, no hizo más que acatar el mandato constitucional que prohibe la reelección y por tanto su repostulación.

 Contó que en 1998, un continuista inveterado, Joaquín Balaguer, por cuyo apoyo había podido llegar al poder dos años antes, le aconsejó que se repostulara apesar de que una modificación constitucional apresurada para dar salida a la crisis de 1994 había introducido en la Constitución la prohición de la reelección.

 El Presidente, quien más adelante se confesaría “balaguerista-vinchista”, no hizo caso de la recomendación del caudillo y dio paso a la candidatura de Danilo Mejía, también del Partido de la Liberación.

 De hecho, no hizo sino cumplir con el mandato constitucional que establecía la alternabilidad en el poder y, por ende, la prohibición de la reelección y de la repostulación presidencial.

 El candidato perdió de Hipólito Mejía y  del PRD.

 En ambas ocasiones Fernández no ha hecho sino acatar el mandato constitucional.

 Es una lástima que el sectarismo político del Presidente lo llevara a tratar de borrar de la historia el gesto del presidente Guzmán, quien sí ha sido de los muy pocos o el único en rechazar la repostulación y la releección, y apoyar la alternabilidad en el poder, aún cuando la constitución vigente no se lo prohibiera.

El Nacional

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