Opinión

Alejados y no creyentes

Alejados y no creyentes

LÁUTICO GARCÍA, S. J.
En la “consulta al pueblo” se preguntaba sobre los “grupos humanos olvidados o alejados” (Cons. N. 3.10). Primeramente se trata de definir lo que era “olvidado o alejado”. Luego se inquiría el “por qué están olvidados o alejados”. Finalmente, se cuestionaba sobre el “qué debemos hacer?”.

1.- Las respuestas de la “base” fueron  enriquecedoras. A unos les contusionaba la gran cantidad de alejados, más del 80% de la población. Y eso obligaba a “ir a ellos a predicarles la buena nueva de la salvación, usando una evangelización directa de persona a persona o de métodos masivos”. Había que ir a sus casas y enfrentarles con Cristo, de  modo que “o lo reciben o lo rechazan”. Otros, enfocando el problema  desde un punto de mira un tanto sociológico-económico; juzgaron que los “alejados” eran los “ricos” y no solamente los “pobres”. Ambos necesitan a Cristo quien llama a su amistad y seguimiento a todos los hombres “sin tener en cuenta su condición social, económica y moral”. La Iglesia ha contribuido al alejamiento de los “ricos” por preocuparse de ayudar a los pobres.

Para unos terceros, es también la Iglesia la causa primordial de los “alejados”, en cuanto: 1) Margina al hombre en su religiosidad popular por centrarse en “el grupito de los comprometidos”. 2) Margina los hombres influyentes en la sociedad por centrarnos en los que más fácilmente acogen nuestro mensaje. Eso supone un “desconocimiento de la buena nueva” en las mayorías, a excepción del “grupo que realiza su apostolado”.

II.- Choca que, siendo ricas y variadas las opiniones de “la base”, a nivel de personas, parroquias e instituciones,  no se recogió su sentir en el resumen arquidiocesano. Es que la consulta 3.10. fue incluida en el renglón de la evangelización 2.

Nada extraño, pues, que los “alejados y no creyentes” no aparezcan  en el diagnóstico Pastoral arquidiocesano, fruto del primer congreso arquidiocesano sobre el plan pastoral (febrero  1984).

III.- Pero en el Plan Nacional de Pastoral, fruto del primer congreso de pastoral  en el Santo Cerro en marzo de 1984, si aparece la problemática de los “alejados”. Constituye la quinta “prioridad”.

Si bien se introducen  variantes. 1) Se la califica “pastoral misionera”. 2) Y se la desdobla en dos campos o vertientes: a) la de “los no practicantes y no creyentes: b) y la de “los constructores de la sociedad pluralista”.     A ambas vertientes se les da su propio “marco doctrinal”.

Para los “no practicantes y no creyentes” el marco doctrinal está centrado en Cristo y en la Iglesia. 1) En Cristo en cuanto a que: a) murió, resucitó por todos. b) No excluye a nadie de la salvación. c) Deja las 99 en el redil y busca la oveja perdida. d)  Es propuesto por el padre para que todos  se salven. e) Está vivo. 2) En la Iglesia en cuanto que:  a) Es cuerpo de Cristo a través de los bautizados en él incorporados por el bautismo a él. b) Es presencia visible de la voluntad salvífica del Padre en Cristo. c) Da a conocer a Cristo por la predicación. d) Continúa la misión y  obra de Cristo. e) Ofrece  la luz y la gracia, f) llama a todos a incorporarse a la Comunión y a la participación eclesial.

El Nacional

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