Opinión

Algo más que salud

Algo más que salud

A Leonel en Navidad

Las pocas veces que he podido estar junto al presidente Fernández, éste me saluda: “Te sigo leyendo, José”. Hace más de tres años que no sucede. Hemos coincidido en cuatro ocasiones, pero dada mi postura con respecto a sus ejecutorias como gobernante he decidido mantenerme a distancia. Terceros me han dicho que aún gozo de su atención. En espera de que así sea, le pido, pues, algo simple, en esta Navidad.

Dos amigos han sido cancelados de puestos medios en el Estado. Son profesionales con más de 30 años de militancia en el PLD, que abandonaron el ejercicio privado para entregarse a realizar lo que aprendieron en interminables horas en Círculos de Estudios y Comités de Base, así como en asambleas y jornadas prácticas: servir a su partido y al pueblo. Nada indebido hicieron. Por el contrario, se convirtieron en obstáculos, y hoy, con familias amplias y deudas contraídas bajo las expectativas del ingreso por sus sueldos, sufren las desventuras y la incertidumbre del  desempleo.

Son personas humildes, no quieren contratas jugosas de las que hay, solo necesitan la reposición, para seguir sobreviviendo en las limitadas condiciones de una clase media que se asfixia. Quíteles el sabor amargo. Haga que me llamen, y le mandaré a las dos personas.

Otro caso es el de la esposa de uno de los tres peledeístas más puros que traté en mis 32 años de militancia. Diez años después de la partida de su esposo, solo encuentra puertas cerradas, algunas de ellas ocupadas por poderosos funcionarios que en los años 80 y 90, fueron generosamente ayudados por su difunto esposo: Otto Martínez.

Que quede claro que, si estas líneas motivan su acción, será un gesto que me recordará al Leonel con quien compartí en el Juan Núñez Mieses, pero en ningún caso compromete la postura ideológica del que escribe “algo más que salud”.

El Nacional

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