En todo nuestro dilatado existir, cargado el intelecto de numerosas teorías, postulados, máximas, principios y axiomas, he arribado a una elemental conclusión: debemos vivir una vida apegada a criterios de bien, ser humildes y agradecidos. Llevo más de siete años sosteniendo en esta columna que somos gobernados por una persona que hace tiempo abandonó los principios que le permitieron vender algo que no era, que se cree que es mejor que todo el mundo y que con respecto a Venezuela y Chávez, no ha sabido ser agradecido. Veamos algo de un cable de Wikileaks de 2005, dado a conocer hace una semana, y en el que citan, entre otros, estos comentarios, atribuidos al Mesías: «Chávez es intelectualmente débil. Es intelectualmente inferior a ellos mismos y en privado, se burlan de la incapacidad de Chávez para articularse de manera inteligente». «Fernández se siente el mentor de Chávez y (que) recientemente le iba a llamar para reprenderlo por insultar al presidente de los Estados Unidos (George Bush)». «Destacó cómo él y otros líderes pragmáticos de izquierda, como el presidente Lagos, de Chile, entienden que las teorías marxista y socialista de la Guerra Fría fueron un fracaso…».
Tan sólo hay que pensar lo que ha hecho Chávez por nuestro país, más allá de los acuerdos de PETROCARIBE, y ver cómo Fidel Castro difiere de las apreciaciones de nuestro Mesías, cuando le expresa a Ignacio Ramonet, en el libro de éste, «Cien horas con Fidel», ante la pregunta de qué políticos le han impresionado, que cita (en la página 655) al Che, Mandela, Jiang Zemin, Willy Brandt, Oloff Palme y Ho Chi Minh, para reflexionar, en la 659: «Comencé hablando de un latinoamericano, del Che, y olvidé mencionar otro latinoamericano eminente que me impresionó mucho desde el primer encuentro: Hugo Chávez». ¿A quién le creo? ¿A Fidel, que siempre ha sido coherente con los principios, agradecido y humilde, a pesar de su fama universal, o al que ha hecho estos comentarios de quien le ha servido incondicionalmente? Quien lo sabe muy bien desde hace años es el que escribe «Algo más que salud».
