Opinión

ALGO MÁS QUE SALUD

ALGO MÁS QUE SALUD

El viernes 2, de este mes, en la tarde recibí una llamada de mi esposa en la que me consultaba si podía tomar uno o dos niños del interior del país que habían acudido a un intercambio de béisbol con la liga en que juega nuestro hijo de 8 años. Muchachos con edad similar a la de nuestro hijo. De inmediato le inquirí  que quien de su familia los acompañaba, y me respondió que nadie, venían acompañados de su entrenador y permanecerían hasta el domingo.

WM y MMV de 9 y 10 años acompañaron a José Miguel en su habitación, totalmente a expensas de que el papá de éste fuera un violador y guste de niños para satisfacer sus aberrantes deseos, pero también corrían el riesgo de que en esa casa extraña hubiera un psicópata que los maltratara de otra forma.

Hoy día tengo la posibilidad económica de acompañar a nuestro hijo a cualquier lugar, porque nuestra responsabilidad es protegerle hasta que pueda cuidarse a sí mismo. Todavía ahora, ni con una de sus hermanas, ya mayores de edad, lo dejaríamos ir a dormir a casa de personas desconocidas. Aunque sea hablar de uno mismo, cuidamos como al nuestro a esos dos muchachitos. La comodidad de que disfrutamos los hizo sentirse a gusto. Protegimos su humanidad y la bella inocencia de ser niños.

Muchos fueron a otros hogares, otros, incluso menores que los que albergamos, se quedaron en las instalaciones de la Liga, durmiendo con entrenadores y muchachos de más edad, con lo que la posibilidad de ser violados crecía enormemente. Las historias de niños y niñas abusados sexualmente en ligas deportivas, llueven. Por eso, reitero que ese chance nadie lo tendrá con el hijo del que escribe “algo más que salud.”

El Nacional

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