San Valentín
A Myriam Liliana
Me adelanto una semana, porque sentí las musas de escribirme a mi mismo, y de ñapa ese mismo día es Miércoles de Ceniza, inicia la Cuaresma y una de las más hermosas expresiones de amor fue la que Jesús nos dio.
Desde que empecé a sentir atracción hacia otra persona, creo haber enfocado el “amor” en función de mis prejuicios, apegos y mi propio condicionamiento; pienso que es así en casi todo el mundo, algunos tienen el sano entendimiento de verla, cuando se establece la relación, como una actividad más de la vida humana a la que debemos asistir con la intención de crecer, del disfrute sano, de ser feliz.
El gran error nuestro es condicionar ese ser feliz a lo que podamos recibir del otro, construimos un esquema del “Amor” en base a nuestros anhelos, y a veces nos olvidamos del otro, de ese otro u otra que probablemente asiste al encuentro con las mismas expectativas y ahí viene el choque, la hecatombe, el derrumbe, la tragedia de los apegos perdidos, el dolor y todo lo que arrastra el no entender que debemos establecer esa relación en base al respeto, la tolerancia, el dejar pasar, el entender cuan imperfectos somos y que nunca podemos conseguir la felicidad a expensas de otro, sino la buscamos primero en nosotros mismos.
Las herramientas para entender la relación es ir paso a paso construyéndola, sobre todo, con mucha tolerancia, comprensión, paciencia y ese “amor” que por muchas definiciones que busquemos nos deja en el aire; a propósito de eso les dejo con este trío de frases: “Amar verdaderamente llega cuando alguien que conoce tus cicatrices se queda para acariciar la foto.”
“El amor se construye entre dos seres enteros, no entre dos mitades que se necesitan para sentirse completas.” “El verdadero problema es que te enamoraste de mis flores y no de mis raíces, y cuando vino el otoño no supiste que hacer conmigo”. Eso es, definitivamente, “algo más que salud”.

