Si no fuese porque mis panas full que responden a los nombres de pila Nelson, Fidel, Joan, Gabriel, Pepe y Cristina, me lo pidieron, rompiera con esta tradición de más de dos décadas de escribir aquí nuestras aspiraciones para el año entrante. Revisando las anteriores, el balance no ha sido nada halagüeño, porque la gran mayoría no se ha podido cristalizar y de las pocas que han cuajado, el fiasco posterior ha sido grande. De todas maneras, y siempre para complacer a esos amigos citados al inicio, cuyos apellidos son, en el mismo orden: Mandela, Castro, Serrat, García, Mujica y Fernández les dejo con mis esperanzas para el 2012.
Espero que algún niño de Somalia no muera de hambre gracias a que otro niño de Montreal conozca de su realidad y decidida compartir parte de su comida con él.
Anhelo que algún joven de La Ciénaga entienda, por cualquier vía, que el ejemplo a imitar no es el del traficante de drogas, el asaltante o el sicario, quien ostenta bienes mil veces mayores que el maestro o el médico que también vive en su barrio, sino que estos últimos son los modelos a seguir para construir una sociedad sana.
Sueño, de corazón, en que se pueda aplicar una cultura de paz empezando en los hogares, los padres para los hijos y viceversa, esposo para la esposa, los abuelos y los tíos; en fin, con todos los que inciden en el hogar, en eso que a veces llamamos casa y que, con el correr de los años, hemos convertido en campo de batalla, gallera o símil del Congreso Nacional.
Finalmente que usted se quiera más a s[i mismo sin dañar a terceros y que nos sigamos viendo por lo menos hasta el 2075 en algo más que salud.

