Omsa y salud
Hace unos meses cité al Papa Francisco, quien dijo en Perú: “Yo al pecado no le tengo miedo, le tengo miedo a la corrupción, que te va viciando el alma y el cuerpo. Un corrupto está tan seguro de sí mismo que no puede volver atrás. Son como esos pantanos chupadizos.
Es una ciénaga. Es la destrucción de la persona humana». También cité lo que planteó a los Obispos de Perú: “La corrupción se manifiesta en que yo cojo y doy un poquito de lo que cojo para que no me molesten”. El Papa puso como ejemplo de esa corrupción a la Odebrecht.
Sumados los 92 millones de dólares de soborno entregados por la Odebrecht, la “ñapa” de los 708 millones de dólares que hay que darle por sobrecosto de Punta Catalina (el más caro y el único proyecto de esa compañía que se mantuvo en todo el continente), más los 50 millones de dólares pagados a las 14 oficinitas de Edesur, daban 850 millones de dólares que llevados a pesos ascendían a RD 41,650,000,000.00. Más de la mitad del presupuesto del Ministerio de Salud del 2018.
La Auditoría de la Cámara de Cuentas a la OMSA, en uno de los casos menos sonoros (porque solo en flores Argenis Contreras gastó, como encargado de compras, 10,000,000.00 de pesos), reportó: “En la reparación de un autobús se le pagó un millón 259 mil 725 pesos a un taller y 24 días después fue contratado otro taller para la misma reparación, cuyo pago fue de dos millones 796 mil 187 pesos para un total de cuatro millones 55 mil 912 pesos”.
Mientras esto pasa n sargento de la Policía se suicidó porque no tenía los 120 mil dólares que cuesta un trasplante de hígado de su hijo de un año y nueve meses”.

