Autoconsejo
Serrat canta, en “Soy sinceramente tuyo” “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”; el estar empezando año nos puede ayudar a entender que es conveniente dejar en el que acaba de pasar los sinsabores, las desgracias y los malos eventos que nos atormentaron, ya están en el pasado, sucedieron y no tienen remedio.
Si algo debemos ir a buscar al pasado son las experiencias por lo acontecido, y que ellas nos sirvan para no cometer los mismos errores; en mis tiempos de universitario era común escuchar la frase repetida hasta la saciedad “Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla” que se atribuye a demasiados personajes históricos como para saber quién fue el real, pero que es válido para cada individuo: “El que no conoce su historia se ve obligado a repetir sus errores”.
Vivir es en sí mismo una tarea ardua, pero vivir ajustados a los principios de bien es aún más difícil. Recordemos a Jesús: “Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella, pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran” (Mateo 7: 13-14). Mil quinientos años después Miguel de Cervantes y Saavedra diría algo muy parecido: “La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio ancho y espacioso”.
Desde siempre he asumido el papel de transitar por el camino angosto, pero nadie esta condenado a hacerse daño a sí mismo y lo trascendente es entender que en el trayecto las desgracias no sean propiciadas ni buscadas por nosotros.
Vivamos este inicio de año mirándonos hacia dentro y luchando para ser mejores cada día y estar permanentemente vigilantes para no llamar las desgracias. En definitiva todos tenemos derecho a ser felices y eso es “algo más que salud”.

